Cientos de comentarios tras el pronunciamiento de un padre contra el uso político de los niños en Cuba

La publicación del evangélico cubano David Espinosa en Facebook generó un fuerte impacto durante las últimas horas, abriendo un debate que toca un tema sensible en la realidad nacional: el uso de estudiantes para actividades políticas convocadas por el Estado.

En su mensaje, Espinosa relató que fue citado, junto a otros padres, a una reunión en la escuela de uno de sus hijos. Allí les informaron que el viernes 16 no habría clases en ningún centro educativo y que se realizaría una marcha “en honor a los 32 fallecidos en Venezuela”. Aunque las autoridades aclararon que no era obligatorio que los alumnos asistieran, entregaron un documento para que los padres dejaran constancia de que sus hijos no estarían en la calle si no participaban.

Espinosa se negó a firmarlo sin antes dejar claro que su hija no participaría en ninguna marcha y expuso públicamente sus razones: “Lamento profundamente la muerte de esos 32 cubanos que fallecieron en un lugar en el que nunca debieron haber estado, pero mientras esté dentro de mis posibilidades, jamás permitiré que usen a mis hijos con fines políticos ni para maquillar ninguna movilización”.

Además, subrayó que su familia es cristiana, respeta a las autoridades y espera el mismo respeto hacia sus convicciones. También dejó constancia de que ninguno de sus otros hijos puede ser llevado a actividades políticas sin el consentimiento de los padres.

Su publicación superó rápidamente el millar de reacciones y decenas de comentarios. La mayoría lo apoyó, y muchos padres compartieron experiencias similares.

Reacciones de padres cristianos y no cristianos

Entre los comentarios más destacados, varios padres afirmaron que tampoco permitirán que sus hijos participen, señalando una preocupación extendida por el uso de menores en actos políticos.

Una madre escribió:

“El mío tampoco tiene autorización a participar en ningún show de esos. En primer lugar porque somos cristianos y en segundo porque somos muy antic comunistas”.

Otra usuaria compartió su experiencia sobre los desfiles y actividades políticas anteriores, afirmando que sus hijos nunca participaron y que eso no les impidió tener éxito académico y laboral.

“Nunca debemos ceder en nuestros principios. Los principios familiares no se negocian”, afirmó.

Incluso quienes no mencionaron la fe como razón coincidieron en la preocupación por la instrumentalización infantil. Una madre relató que su hijo fue con uniforme completo a la escuela porque la maestra no informó adecuadamente, y añadió:

“Mi hijo mañana no va”.

El tema religioso también emergió

Numerosos comentarios pusieron sobre la mesa el papel de los cristianos frente a la política, un dilema que en Cuba suele ser explotado para desmovilizar.

Una reacción resumió el sentir de muchos:

“Vamos a ver qué hacen esos cristianos que ‘no se meten en política’”.

Otros señalaron que, por el contrario, defender a sus hijos y sus principios es justamente un acto de coherencia espiritual.

Una discusión que revela tensiones más amplias

La publicación de Espinosa no solo evidenció resistencia contra el uso político de menores, sino también el surgimiento de voces que reclaman respeto a la libertad de conciencia y a la autoridad de los padres sobre sus hijos.

Además, muchos comentarios denunciaron lo que interpretan como una maniobra del Estado para encubrir responsabilidades por las muertes en Venezuela, trasladando el foco hacia la movilización cívica y simbólica.

Un usuario lo expresó así:

“Mandan a los cubanos a cualquier país dictadura y cuando fracasan quieren hacer creer que los culpables fueron otros”.

Un mensaje que resonó más allá de la fe

Aunque la mayoría de los participantes mencionaron su identidad cristiana, el trasfondo de la discusión no fue religioso, sino cívico: la protección de los hijos, el rechazo a la manipulación política y el derecho de los padres a decidir.

En un país donde históricamente se ha utilizado el sistema educativo como plataforma ideológica, que padres se posicionen públicamente marca un posible cambio de tendencia.

David Espinosa cerró su texto diciendo:

“Jamás permitiré que usen a mis hijos con fines políticos”.

Ese mensaje —sencillo, firme y sin estridencias— se convirtió en un catalizador inesperado para un debate que llevaba tiempo acumulándose bajo la superficie.

Este episodio deja ver que, más allá de las diferencias políticas o espirituales, la sociedad cubana empieza a reclamar espacios donde la educación de los hijos no sea una herramienta de propaganda, sino un derecho familiar y un deber ético.

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