
Amenazas en escuelas: dos directivos entran a lista de represores cubanos
La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC), a través de su proyecto RepresoresCubanos.com, ha incorporado recientemente a dos funcionarios del sistema educativo cubano en su controvertida lista de “Represores de Cuello Blanco”, tras denuncias de amenazas dirigidas a estudiantes. Esta ampliación ocurre en un contexto de creciente tensión política y militarización social inducido por el gobierno comunista, en un momento en el que la operación estadounidense contra Nicolás Maduro en Venezuela ha exacerbado el clima de confrontación internacional y la retórica oficial de “Patria o Muerte”.
El término “Represores de Cuello Blanco” en el sitio RepresoresCubanos.com se define como aquellos funcionarios que, desde posiciones administrativas o de autoridad, ejercen medidas de represión política o coacción —no necesariamente violentas— contra ciudadanos por motivos ideológicos u otros criterios de control social.
Amenazas y educación: dos casos bajo escrutinio
La primera de las figuras añadidas es Rosángel Margarita Fournier Arrieta, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la Facultad de Ciencias Médicas de Camagüey. Fournier Arrieta es señalada por enviar un mensaje al estudiantado instándolos a participar en el Día Territorial de la Defensa, una actividad extra-curricular promovida por organismos del Estado.

En la comunicación, que circuló en grupos internos de la facultad, Fournier Arrieta afirmó:
“Mañana todos los estudiantes deben asistir al Día Territorial de la Defensa; aquellos estudiantes ausentes serán analizados posteriormente con sus profesores guías”.
Estudiantes y algunos profesores interpretaron este texto como una advertencia implícita de posibles represalias académicas para quienes optaran por no asistir, lo que ha generado inquietud entre quienes consideran que la presión política —más allá de lo educativo— está infiltrándose en espacios académicos.
El segundo caso corresponde a William Peña Peña, director del Instituto Preuniversitario Urbano Antonio Maceo Grajales, en Campechuela, provincia de Granma. Estudiantes y docentes del centro denunciaron públicamente que Peña habría amenazado con el fusilamiento a alumnos considerados desafectos al sistema comunista.

Durante el matutino del lunes 12 de enero de 2026, Peña habría declarado sin cortapisas:
“Tenemos que estar preparados por si somos atacados por el imperialismo. Los estudiantes que estén en contra de la Revolución y en favor de los EE.UU. serán fusilados”.
La gravedad del discurso —un llamado explícito a violencia extrema contra menores de edad— provocó repudio inmediato en redes sociales y entre opositores al régimen. El martes 13 de enero, Peña fue citado por la Dirección Municipal de Educación en presencia de funcionarios del Gobierno y del Partido Comunista; no obstante, hasta el momento no se ha informado de sanción alguna en su contra.
Represión ideológica y militarización del entorno educativo
La página de Facebook La Tijera, que difundió inicialmente las denuncias, señaló que estas amenazas evidencian la utilización del terror político como herramienta de represión, incluso dentro de las aulas. En su análisis, este tipo de declaraciones convierte la escuela en una extensión del aparato de intimidación y adoctrinamiento del Estado, una tendencia que, según críticos, recuerda a “regímenes fundamentalistas donde disentir del poder es considerado un crimen punible con la muerte”.
La FHRC ha advertido que el discurso histórico del régimen, encapsulado en la consigna “Patria o Muerte”, podría radicalizarse aún más en tiempos de tensión con Estados Unidos, con consecuencias graves para la población en general y para una juventud que ha venido expresando con mayor frecuencia su desacuerdo con el modelo imperante bajo lemas como “Patria y Vida”.
Este episodio plantea preguntas profundas sobre los límites entre educación cívica y coacción política, y sobre la protección de los derechos de los estudiantes en entornos donde la línea entre educación y adoctrinamiento se vuelve cada vez más difusa.






Deja un comentario