
Voces desde Cuba: miedo, escasez y esperanza en medio de una aparente calma
Un audio enviado a familiares en el exterior está circulando entre cubanos y retrata, con crudeza, el clima social que se vive hoy en la Isla: escasez extrema, miedo a hablar, aumento de la delincuencia y una expectativa contenida ante posibles cambios políticos. La narradora —una mujer residente en Cuba cuyo nombre no se revela— describe el día a día desde una perspectiva íntima, pero reveladora, que coincide con otros testimonios recientes sobre el deterioro de la vida en el país.
“Aquí no se sabe quién es quién”
Uno de los elementos recurrentes del audio es el miedo. La mujer explica que evita opinar públicamente sobre la situación para no exponerse, recordando que, después de décadas de vigilancia política y adoctrinamiento, la desconfianza atraviesa la vida cotidiana.
“Yo no hablo con nadie ni doy mis opiniones con nadie, porque aquí no se sabe quién es quién.”
Según su relato, en el barrio se convocan actos para “rendir tributo” a figuras del régimen, con participación forzada de centros de trabajo y escuelas, mientras la población muestra una mezcla de apatía y resignación.
Escasez crónica y deterioro social
El testimonio enumera carencias que afectan diariamente a los cubanos:
Falta de alimentos Carencia de medicamentos básicos Crisis en el sistema sanitario Inseguridad ciudadana Colapso económico Desinterés y deserción policial
La mujer menciona que incluso agentes de la policía estarían solicitando bajas, ante una realidad que el propio Estado no logra controlar.
A ello suma el aumento de robos en viviendas y en las calles, obligando a la población a evitar joyas, relojes o teléfonos al salir.
“Yo trato de andar hasta sin reloj, sin nada… la delincuencia en la calle está terrible.”
La cultura del miedo y el adoctrinamiento
El audio subraya un elemento psicológico profundo: el efecto de décadas de formación ideológica.
“Es demasiado el adoctrinamiento… tantos años, que le tienen miedo hasta a los cambios.”
A pesar de la crisis, asegura que muchos cubanos temen escenarios similares a los vividos en Venezuela y prefieren “aparentar normalidad” antes que demandar cambios estructurales.
Los jóvenes y el futuro: libertad vs. dependencia
La narradora conversa a menudo con jóvenes del barrio, quienes imaginan escenarios de cambio político sin comprender, según ella, el esfuerzo y la responsabilidad que exige una sociedad libre.
“Hay que trabajar… no se piense el cubano que cuando estas cosas pasen van a seguir tomando ron y jugando dominó en las esquinas.”
La mujer explica que tras haber vivido fuera del país (“probar la libertad”) considera imposible regresar mentalmente a la realidad cubana, y subraya que muchos aún no dimensionan lo que implicaría una transición.
“Esto no da más”: madres en alerta y miedo a una guerra
El testimonio dedica un segmento a la preocupación de madres con hijos en el servicio militar, en medio de rumores sobre despliegues y tensiones externas.
“Los hijos de ellos no viven en este país… mandan a los hijos del pueblo.”
Según su relato, hay familias desesperadas ante la posibilidad de que jóvenes mal entrenados sean utilizados como carne de cañón en conflictos que no entienden.
Una aparente calma que oculta tensión
El ambiente que describe es de “calma peligrosa”, donde la población espera acontecimientos y quienes tienen recursos acaparan alimentos, recordando otras etapas de crisis profunda.
“Hay una aparente calma que no me gusta.”
La frase resume un sentimiento extendido: la percepción de que algo puede romperse en cualquier momento.
Entre el miedo y la esperanza
Pese al panorama sombrío, el audio está atravesado por la idea de que la libertad es posible. La mujer asegura que, si el cambio llega, será lento y exigirá transformar no solo estructuras, sino también mentalidades.
“Hay tanta gente emocionada… espero que de verdad esto suceda.”
En sus últimas palabras, repite una frase que hoy es común entre cubanos dentro y fuera:
“Esto no da más.”
Contexto
Testimonios como este se han multiplicado en los últimos años a través de audios, videos y mensajes enviados clandestinamente a familiares o medios independientes. Aunque no constituyen estadísticas oficiales, sí permiten tomar el pulso emocional de una población atrapada entre el agotamiento social y el temor a represalias.
Mientras la crisis económica, sanitaria y energética continúa, las voces desde dentro del país revelan una Cuba que vive al borde del colapso silencioso, donde la supervivencia diaria convive con un deseo creciente de libertad y un profundo desconocimiento sobre cómo alcanzarla.






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