
Santiago de Cuba: el camión del gas convertido en transporte humano
Una escena captada en Santiago de Cuba refleja con crudeza el nivel de deterioro que atraviesa la ciudad. Un camión de la empresa estatal del gas, destinado originalmente a distribuir gas licuado a los hogares, fue visto recogiendo pasajeros en varias paradas de ómnibus ante el colapso del transporte público.
Según la publicación del reportero independiente Yosmany Mayeta Labrada, el vehículo lleva días sin cumplir su función debido a que el gas no está entrando a la provincia. La falta de distribución ha dejado a cientos de familias sin combustible para cocinar, mientras estudiantes, trabajadores y personas enfermas enfrentan enormes dificultades para desplazarse dentro de la ciudad.
La escena del camión trasladando personas de pie, hacinadas y sin condiciones mínimas de seguridad, resume una realidad donde la improvisación sustituye a los servicios básicos. No se trata de una solución organizada, sino de una alternativa desesperada que surge ante la ausencia total de transporte público funcional.
El impacto no es únicamente material. La imposibilidad de preparar alimentos, la falta de movilidad y la escasez constante configuran un entorno donde la población debe adaptarse a carencias que se han vuelto permanentes. El camión del gas ya no distribuye gas y tampoco representa una respuesta estructural, sino el síntoma visible de un sistema que no logra garantizar lo esencial.
Santiago de Cuba muestra así una de sus postales más duras: escasez normalizada, servicios públicos colapsados y una ciudadanía que, entre la resignación y la creatividad forzada, intenta cubrir las necesidades básicas sin garantías ni seguridad. En medio de este panorama, la dignidad de las personas queda relegada y el costo humano de la crisis se vuelve cada vez más evidente.






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