
Reacción masiva y burlas ante la publicación del exespía Gerardo Hernández Nordelo
El exespía cubano Gerardo Hernández Nordelo, uno de los llamados “Cinco Héroes” del aparato propagandístico oficial, publicó en Facebook una fotografía donde aparece manipulando un arma de grueso calibre en posición de tirador acostado, acompañada del mensaje: “Nuestro pueblo desea la paz, pero no le sorprenderá la guerra.” y los hashtags #Cuba, #CDRCuba, #CubaPorLaPaz y #CubaEsCoraje.
Lejos de generar la imagen de fortaleza que intentaba proyectar, la publicación provocó una avalancha de comentarios críticos, burlas y cuestionamientos de cubanos, tanto dentro como fuera del país. El post acumuló cientos de reacciones —mayoritariamente risas— y decenas de respuestas que ridiculizaron la escena y el mensaje.
Una fotografía que desató el sarcasmo
Uno de los elementos que más llamó la atención de los usuarios fue la aparente informalidad del montaje fotográfico: Hernández Nordelo acostado sobre un colchón delgado, en ropa civil y manipulando un arma que muchos identificaron como obsoleta.
Entre los comentarios más compartidos se leen frases como:
“Van a ir con el colchón para el combate también?” “Con esa arma de cuando la Unión Soviética piensan hacer algo?” “Yo confío en nuestro ejército de mosquitos.” “Sudando ahí por gusto.”
El tono humorístico se combinó con críticas más políticas relacionadas con el desgaste del discurso belicista del régimen cubano.
La respuesta ciudadana: del humor al hastío
Muchos usuarios aprovecharon el post para señalar lo que consideran una desconexión entre la cúpula del poder y la realidad social de la Isla. Entre las reacciones destacaron cuestionamientos como:
“¿Qué guerra? La gente quiere libertad, no derramar sangre.” “La paz es que se vayan.” “Dénle armas al pueblo si de verdad creen en eso.”
La idea de una supuesta preparación para un conflicto armado fue rechazada por otros, que recordaron la fatiga generalizada de la población, las carencias y la falta de legitimidad del régimen:
“Exacto, la mejor manera de evitar una invasión es dándole armas al pueblo… pero para usarlas contra el PCC.”
El debate sobre quién iría al frente
Otra línea recurrente entre los comentarios fue el señalamiento a la élite del poder y sus familias, quienes históricamente no asumen riesgos:
“Los dirigentes y sus familiares en primera fila defendiendo su revolución.” (tono evidentemente irónico)
Otro usuario resumió la percepción de muchos jóvenes:
“Espero que si hay guerra ustedes sean los primeros en empuñar un arma y defenderla.”
Tensiones y llamados al respeto desde sectores críticos
No faltaron respuestas más elaboradas que apuntaron al uso de la retórica de guerra para acallar reclamos sociales. Una internauta respondió:
“Aquí no se trata de ‘huevos’ ni de guerras, ni de enemigos externos. Se trata de un país donde la gente sobrevive como puede mientras otros hablan desde la comodidad del poder.”
Este tipo de comentarios reflejan una creciente sensibilidad hacia el rol de la propaganda oficial y la desconexión entre el liderazgo político y la ciudadanía.
Un mensaje que no logró su objetivo
La publicación de Hernández Nordelo pretendía mostrar fortaleza, cohesión y disposición ante un eventual conflicto. Sin embargo, la reacción predominante fue de burla, rechazo o cuestionamiento. El contraste entre el discurso bélico y la situación real del país —marcada por escasez, apagones, emigración masiva y descontento— parece haber generado el efecto contrario.
La escena terminó convertida en un síntoma más del desgaste del relato oficialista frente a una sociedad que, con sarcasmo o con argumentos, deja claro que la prioridad no es la guerra sino la libertad, la estabilidad y un cambio político real.







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