
Ciudadanos cuestionan discurso de Díaz-Canel en Facebook: denuncias de falta de libertades, crisis interna y cinismo político
Una publicación divulgada este 11 de enero por la página de la Presidencia, donde el presidente designado Miguel Díaz-Canel afirmó que “Cuba es una nación libre, independiente y soberana” y que “nadie nos dicta qué hacer”, generó una reacción masiva e inusual en Facebook, marcada por críticas abiertas, sarcasmos y denuncias sobre la realidad que vive el país bajo el régimen cubano.
En el post, Díaz-Canel aseguró además que “Cuba no agrede, es agredida por EE. UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre”. El mensaje, acompañado de una imagen del mandatario con el brazo en alto, pretendía transmitir una narrativa de resistencia y unidad nacional. Sin embargo, la recepción ciudadana fue diametralmente opuesta.
Un muro repleto de discrepancias
En cuestión de dos horas, el muro se llenó de cientos de comentarios cuestionando el concepto de “libre” y “soberana” utilizado por el mandatario. Muchas intervenciones se centraron en la ausencia de libertades civiles, la crisis económica y el control político ejercido desde hace décadas.
“Ni libre, ni independiente y mucho menos soberana… libre cuando hagan elecciones libres bipartidistas”, escribió una usuaria que añadió que en Cuba “no hay derechos, no hay dignidad, porque el pueblo no vive con dignidad”.
Otro usuario preguntó directamente: “¿Por qué no hacer un referéndum supervisado por entidades creíbles, a ver qué es lo que quiere el pueblo?”
La idea de una nación libre fue refutada repetidamente. “Los cubanos no son libres, no los dejan manifestarse, hay un solo partido político hace décadas”, denunció otro ciudadano, mientras varios más insistieron en que “Patria no es sinónimo de comunismo” y que el gobierno no puede hablar en nombre del país.
La palabra “Cuba” en disputa
Muchos comentarios subrayaron un punto clave: el gobierno no es Cuba, y por tanto no puede apropiarse del término para construir discursos políticos.
“Perdón, pero el gobierno no es Cuba”, comentó una usuaria. Otro agregó: “Cuando hablan de Cuba no se refieren al pueblo que sufre, sino a ellos, los líderes políticos”.
Este matiz revela un sentimiento extendido: la ruptura entre ciudadanía y régimen, y la negativa a aceptar que el aparato estatal represente al país.
Referencias a Venezuela y a la crisis interna
En medio del contexto internacional marcado por la situación en Venezuela, varios usuarios atacaron el discurso oficial que afirma que Cuba no agrede.
“¿Y qué hacían en Venezuela?”, cuestionó una cubana en un comentario que recibió decenas de respuestas.
Otros compararon la supuesta amenaza externa con la realidad cotidiana:
“Su agresión es solo interna, contra el pueblo,” escribió una joven, comparando la labor represiva del Estado con violencia doméstica.
La falta de alimentos, medicinas, transporte y servicios básicos fue otro eje recurrente:
“Los hospitales se han convertido en centros de epidemias y total falta de higiene”, denunció un ciudadano.
Sarcasmo, memes y hartazgo social
Más allá de las críticas directas, una parte significativa de los comentarios adoptó un tono sarcástico:
“Un meme andante”, escribió un usuario refiriéndose al mandatario. “Si las consignas llenaran bolsillos fuéramos millonarios”, ironizó otro. “Dicen lo mismo hace tantos años… hora de decir algo diferente”, comentó un tercero.
Un usuario resumió el agotamiento colectivo:
“Ya estamos cansados de tantas promesas, tanta basura y pasadera de trabajo y no resuelven nada”.
Incluso hubo quienes se refirieron al cambio político internacional:
“Trata de salir a tiempo, no creas que Trump y Rubio están jugando”, advirtió otro.
Un patrón que se repite: el discurso oficial frente a la realidad
La avalancha de respuestas confirma una tendencia creciente: cada vez que el régimen intenta imponer una narrativa épica o heroica, la reacción ciudadana desmonta el relato desde la experiencia concreta del hambre, la represión, el exilio, la falta de libertades y el cansancio.
El discurso sobre “la última gota de sangre” fue visto por muchos como una consigna vacía:
“Veces que ha dicho que va a dar ‘hasta su última gota de sangre’: 893.597.
Gotas dadas en la vida real: 0”, ironizó un usuario, generando decenas de “me gusta”.
Conclusión
La publicación de la Presidencia buscaba proyectar fuerza y soberanía, pero terminó convirtiéndose en un termómetro social donde quedaron expuestas la fractura entre gobernantes y gobernados y la pérdida de credibilidad del discurso oficial.
La reacción masiva y crítica sugiere que la ciudadanía no solo rechaza el relato de “nación libre” sino que reclama conceptos básicos: libertades civiles, pluralismo político, derechos humanos, acceso a información y calidad de vida.
Si algo quedó claro en el muro, es esto: mientras el gobierno insiste en hablar de soberanía y resistencia, el pueblo habla de hambre, represión, desgaste y futuro —y lo hace cada vez más alto.






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