
Pedro Albert Sánchez y su peregrinación por la libertad de los presos políticos cubanos
En la mañana del domingo 11 de enero de 2025, el profesor y activista cubano Pedro Albert Sánchez emprendió una caminata simbólica desde el histórico Caballero de París, en La Habana Vieja, con rumbo al monumento de El Quijote en el Vedado habanero. Lo que en apariencia podría parecer una simple marcha dominical tiene una intención profunda y urgente: convertir cada paso en una súplica ante Dios y un llamado a la opinión pública internacional para exigir la libertad de todos los presos políticos en Cuba.
La caminata, fijada para comenzar a las diez de la mañana desde la Plaza de San Francisco de Asís, arrancó “en solitario por ahora”, según el propio Sánchez, en una demostración de resistencia pacífica y fe en la justicia que traspasa fronteras.
Un maestro convertido en símbolo de resistencia
Pedro Albert Sánchez no es un activista convencional. Profesor jubilado de Física y Matemáticas, conocido cariñosamente como el profe por generaciones de estudiantes, ha dedicado los últimos años de su vida a luchar por las libertades fundamentales en Cuba, aun cuando esto ha significado poner en riesgo su salud y su propia libertad. Su activismo comenzó a ganar visibilidad durante las protestas pacíficas de julio de 2021 —el 11J— y desde entonces ha sido detenido en múltiples ocasiones por las autoridades cubanas por ejercer sus derechos de expresión y manifestación pacífica. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional lo han declarado preso de conciencia, denunciando su detención arbitraria y la falta de atención médica adecuada, especialmente ante su delicado estado de salud debido a un cáncer que padece.
En años anteriores, Pedro Albert ha intentado transformar acciones cotidianas —como caminar por las calles de La Habana— en símbolos de protesta pacífica por la libertad de los cientos de hombres y mujeres que, tras las históricas manifestaciones de 2021, continúan encarcelados. Su icónica ruta desde la estatua del Caballero de París hasta El Quijote del Vedado, escogida por su carácter emblemático dentro de la ciudad, ha sido una invitación constante a la reflexión, a la dignidad y a la justicia.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Antes de iniciar su marcha, Sánchez compartió con estudiantes del Preuniversitario de Regla fragmentos de una carta dirigida a ellos, en la que evoca la novela La Paz Empieza Nunca, de Emilio Romero, sobre la guerra civil española. Para él, esta obra ayuda a comprender cómo incluso en tiempos de conflicto profundo, la consciencia y el despertar social pueden germinar en lugares inesperados. En sus palabras, expresa que la situación en Cuba refleja, de alguna manera, ese estado en el que “las partes beligerantes están más despiertas que dormidas”, un llamado a entender el momento histórico que enfrenta la sociedad cubana.
En otro pasaje cargado de simbolismo, el profesor usa la metáfora del diamante —que solo puede rayarse con otro diamante— para afirmar que ninguna represalia, por dura que sea, puede dañar la bondad de su corazón ni la claridad de su mente. Ante la posibilidad de ser detenido nuevamente —como ya le ha ocurrido en otras caminatas pacíficas anteriores— Sánchez anticipa que se plantará frente al Pre como un gesto de desobediencia civil ante quienes no deben obedecerse, reafirmando su compromiso con la libertad y la justicia.
Una súplica en pasos, una justicia pendiente
La caminata de Pedro Albert Sánchez no es solo una protesta; es una oración en movimiento, una llamada a la solidaridad global y una advertencia de que incluso el paso más humilde puede convertirse en un símbolo de resistencia. En un contexto donde los reclamos por la libertad de los presos políticos cubanos siguen resonando dentro y fuera de la isla, cada paso de este profesor amplía ese eco, y convierte su ruta en un emblema de esperanza, dignidad y fe en la justicia.
Este domingo, mientras Sánchez avanza solo por ahora, su caminata invita al mundo a acompañarlo no solo con pasos físicos, sino con la firmeza moral de exigir la libertad de quienes aún esperan tras las rejas.






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