Crisis política en Honduras: rechazo internacional a la anulación de resultados y respaldo a la transición pacífica

La tensión política en Honduras escaló este sábado con una oleada de pronunciamientos internacionales que rechazan de forma categórica el decreto emitido por la presidenta Xiomara Castro para ordenar un recuento general de votos tras las elecciones del 30 de noviembre.

Un comunicado conjunto firmado por ocho países de América Latina —Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y República Dominicana— expresa su “firme rechazo” al decreto de Castro, al considerar que desconoce la autoridad del Consejo Nacional Electoral (CNE) y atenta contra la institucionalidad democrática hondureña.

El texto, divulgado desde Lima, subraya además el repudio a las acciones de violencia ejercidas contra miembros de la oposición el pasado jueves, y a cualquier forma de violencia política que busque alterar “el resultado expresado en las urnas por el pueblo hondureño”. Los gobiernos firmantes reafirman el reconocimiento a los resultados oficiales certificados por el CNE, que proclamaron a Nasry Asfura como presidente electo de Honduras tras unas elecciones que, según el comunicado, fueron validadas por misiones de observación internacional.

Los signatarios hacen un llamado explícito a todas las fuerzas políticas hondureñas para respetar el orden democrático, garantizar una transición pacífica y privilegiar el diálogo, confiando en que “el pueblo hondureño sabrá defender los valores de libertad y democracia”.

Estados Unidos advierte sobre consecuencias de intentar anular la elección

En paralelo, la Oficina para los Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un mensaje en la plataforma X donde respalda la certificación de los resultados electorales por parte del CNE y rechaza vehementemente “los intentos de anular ilegalmente la elección en Honduras”.

El tuit, que recoge un mensaje traducido al español, afirma que “las voces de 3.8 millones de hondureños han hablado” y advierte que cualquier intento de socavar el proceso democrático tendrá “consecuencias serias”. La declaración subraya que la violencia política “no tiene cabida en el proceso democrático” y que los hondureños merecen “una transición pacífica del poder”.

El pronunciamiento oficial también expresa la disposición de Washington de trabajar con el presidente electo, @titoasfura, para avanzar en objetivos compartidos, dejando en claro el apoyo estadounidense al resultado electoral tal como fue certificado.

Un país al borde del abismo institucional

La convergencia de pronunciamientos regionales y de Estados Unidos se da en medio de una profunda crisis política interna en Honduras, desencadenada por la decisión de la presidenta Castro de revocar el conteo de votos. La medida fue calificada por la oposición y numerosos actores internacionales como un intento de revertir los resultados que favorecieron a Asfura.

Organizaciones cívicas, líderes opositores y sectores de la sociedad hondureña han denunciado presiones institucionales, inseguridad jurídica y un clima de polarización creciente que amenaza con desbordarse si no se restituye cuanto antes la ruta democrática.

La respuesta internacional podría traducirse en presión diplomática adicional, sanciones o aislamiento político, aunque hasta el momento ningún país ha anunciado medidas concretas más allá de las declaraciones de rechazo.

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