Congresistas estadounidenses responden con dureza a las declaraciones de Bruno Rodríguez sobre la presencia cubana en Venezuela

Las recientes declaraciones del canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, negando que Cuba reciba compensación por “servicios de seguridad” en otros países y rechazando acusaciones de mercenarismo, provocaron una respuesta inmediata desde el Congreso de los Estados Unidos. Varios legisladores de origen cubano o con fuerte vínculo con la comunidad exiliada reaccionaron en la red social X con mensajes contundentes, desmintiendo los argumentos del ministro y recordando el rol de La Habana en la crisis venezolana.

La congresista republicana María Elvira Salazar, representante por Florida, fue una de las primeras en pronunciarse. En un mensaje directo, afirmó que “los comunistas mienten por reflejo”, acusando al régimen cubano de hablar de soberanía mientras “exporta represión para sobrevivir”. Según Salazar, La Habana ha enviado “mercenarios a Rusia para pelear en Ucrania por dinero” y “represores a Venezuela a cambio de petróleo”, en referencia al petróleo subsidiado que Caracas envió durante años a la isla como parte del convenio político entre Hugo Chávez y Fidel Castro, y posteriormente entre Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.

Salazar también recordó que tanto Bruno Rodríguez como Nicolás Maduro negaron en el pasado la presencia de militares y agentes cubanos en Venezuela, algo que, a su juicio, ha quedado expuesto tras la caída del mandatario venezolano. “El historial del régimen exportando represores es inmenso. Pero se les acabó”, sentenció la legisladora.

Por su parte, el también congresista republicano por Florida Carlos A. Giménez respondió de forma escueta pero igualmente severa: “Ustedes mienten descaradamente. Ya nadie les cree. Les queda poco.” Su comentario fue interpretado en redes como una advertencia directa al régimen cubano, en un contexto de fuerte reposicionamiento geopolítico tras la captura de Maduro.

Las reacciones desde Washington reflejan una percepción general en sectores del Congreso estadounidense: que Cuba desempeñó un papel central en la estructura represiva venezolana durante los últimos años, particularmente a través de asesoría en inteligencia, control social y seguridad presidencial. Diversos informes de organizaciones de derechos humanos, así como testimonios de militares y desertores chavistas, han apuntado en esa dirección.

Las palabras de Bruno Rodríguez intentando negar cualquier compensación económica o intervención militar de Cuba contrastan con la lectura de estos legisladores, quienes sostienen que las alianzas del régimen no fueron altruistas, sino parte de una estrategia de supervivencia basada en intercambios energéticos, apoyo diplomático y exportación de cuadros militares y de inteligencia.

En un momento en que el tablero político regional está redefiniéndose tras la salida forzada de Maduro, la discusión sobre el papel de Cuba en Venezuela vuelve al centro del debate internacional, y la respuesta del Congreso estadounidense marca un precedente sobre cómo Washington podría abordar el tema en las próximas semanas.

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