Trump y Rubio señalan la crisis del régimen cubano y cuestionan su dependencia de Venezuela

El pasado viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Secretario de Estado, Marco Rubio lanzaron duras declaraciones sobre la situación que atraviesa el régimen cubano, señalando su deterioro económico, su dependencia histórica del petróleo venezolano y la necesidad de un cambio político real dentro de la isla.

En un mensaje difundido por la cuenta oficial de USA en Español, Trump afirmó que Cuba “está en muy mala situación” y que durante años dependió de Venezuela “para petróleo y dinero”. Según sus palabras, la caída del régimen venezolano como aliado financiero ha dejado a La Habana en una posición vulnerable, “Tercer Mundo totalmente”, y sin posibilidad de recibir más recursos externos.

Rubio, por su parte, apuntó directamente a quienes ostentan el poder dentro de Cuba, asegurando que enfrentan una disyuntiva clara: “pueden tener un país de verdad, con una economía real, donde su gente pueda prosperar, o pueden continuar con su dictadura fracasada”. El senador, conocido por su postura crítica contra el autoritarismo en la isla, insistió en que la única vía de desarrollo pasa por abandonar el modelo de control político que ha imperado durante décadas.

Estas declaraciones reflejan una línea de presión diplomática que Washington ha mantenido durante años, destacando que la crisis cubana no es únicamente económica sino estructural, resultado del control estatal y la ausencia de libertades políticas. La dependencia de Cuba respecto a Venezuela ha sido documentada por analistas y ex funcionarios, quienes coinciden en que el petróleo subsidiado y los acuerdos opacos permitieron sostener parte del aparato estatal cubano mientras el país sudamericano se hundía en su propia crisis.

Mientras tanto, dentro de la isla el panorama social continúa marcado por el estancamiento económico, el colapso productivo y la falta de expectativas de mejora bajo el modelo actual. Las palabras de Trump y Rubio no solo describen esa realidad, sino que colocan la responsabilidad del cambio sobre la élite gobernante, que hasta ahora ha optado por mantener el control político por encima de cualquier reforma profunda.

Con Venezuela bajo un escenario incierto y sin fuentes alternativas de financiamiento externo, Cuba enfrenta una presión creciente tanto interna como internacional. La pregunta que subyace tras estas declaraciones es si los responsables del poder político estarán dispuestos a permitir una apertura real que permita prosperidad, o si continuarán apostando por un modelo que ha demostrado ser incompatible con el desarrollo y el bienestar ciudadano.

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