
Irán enfrenta una nueva oleada de protestas masivas y un apagón de internet
En las últimas 24 horas, Irán ha vivido una de las jornadas más intensas de movilización social desde el inicio de las protestas a fines de diciembre, con grandes concentraciones de personas en las calles, un corte generalizado de servicios de internet y una respuesta cada vez más dura por parte de las autoridades.
Las manifestaciones, que se habían iniciado semanas atrás como protesta por la crisis económica —incluyendo la fuerte devaluación de la moneda, la inflación persistente y el aumento de los costos básicos— han escalado hasta convertirse en desafíos políticos directos al liderazgo del país. Según cobertura reciente, miles de personas salieron a las calles de Teherán y otras ciudades tras un llamamiento a manifestar hecho por figuras de la oposición en el exilio, como el príncipe Reza Pahlavi. En varios barrios, se registraron grupos numerosos de ciudadanos marchando y coreando consignas antigubernamentales.
En respuesta, el Gobierno iraní impuso un apagón prácticamente total de internet y telecomunicaciones en vastas zonas del país. Organizaciones de monitoreo digital como NetBlocks reportaron que, desde la tarde del jueves, gran parte del acceso a internet fue bloqueado, dificultando la comunicación interna y la difusión de información. Las restricciones afectaron también las líneas telefónicas, lo que ha dejado a muchas personas sin conexión o con servicios extremadamente limitados.
Los testimonios y videos que circulan en redes sociales muestran grandes concentraciones de manifestantes en distintas partes de Teherán y otras ciudades iraníes, a pesar del apagón digital. En varios casos, los manifestantes han sido vistos coreando consignas contra el régimen y exigiendo cambios políticos profundos.
La escalada del conflicto también se traduce en un aumento de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Organizaciones internacionales de derechos humanos estiman que decenas de personas han muerto y miles han sido detenidas desde el inicio de las protestas, y en estas últimas jornadas se han reportado enfrentamientos violentos en ciudades como Karaj, donde grupos de seguridad habrían disparado contra quienes protestaban.
Los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, han expresado un descontento profundo no solo con las condiciones económicas sino también con la estructura política del país y el liderazgo clerical que ha gobernado desde la revolución de 1979. Las protestas actuales se han extendido a más de cien ciudades iraníes, lo que refleja un alcance geográfico sin precedentes en esta serie de movilizaciones.
Desde el exterior, figuras políticas de otros países han reaccionado ante los acontecimientos. El presidente de Estados Unidos emitió declaraciones en apoyo a los manifestantes y advirtió contra el uso de violencia letal por parte de las autoridades iraníes.
El apagón de internet y la interrupción de comunicaciones se interpretan como una medida de emergencia del Gobierno para cortar la coordinación entre los manifestantes y limitar la cobertura internacional de las protestas. Analistas advierten que estos pasos pueden intensificar aún más el descontento social si no hay cambios significativos en las políticas oficiales.






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