Estados Unidos incauta en el Atlántico un petrolero vinculado a la “flota en la sombra” rusa pese a escolta naval

Fuerzas de Estados Unidos abordaron e incautaron este miércoles 7 de enero de 2026 el petrolero Marinera, antes conocido como Bella 1, en aguas del Atlántico Norte, en una operación de alto impacto geopolítico que se produce pese a la presencia de activos navales rusos en la zona, incluido un submarino que habría actuado como escolta disuasoria.

Según informaciones confirmadas por Reuters y Associated Press, la operación fue ejecutada por la Guardia Costera de Estados Unidos, con apoyo de fuerzas especiales y medios aéreos. El buque fue intervenido tras semanas de seguimiento por presuntas violaciones del régimen de sanciones internacionales, al estar vinculado al transporte ilícito de crudo procedente de Venezuela e Irán, dentro de lo que Washington denomina la “flota en la sombra” utilizada para evadir controles y restricciones financieras .

Un abordaje sin enfrentamiento directo

De acuerdo con las fuentes disponibles, no se produjo un choque militar directo entre fuerzas estadounidenses y rusas durante el abordaje. La escolta rusa —que habría incluido un submarino y otros buques— no intervino en el momento de la incautación. El petrolero fue interceptado al sur de Islandia, cuando navegaba bajo un nuevo nombre y con cambios recientes de registro, una práctica habitual para ocultar su historial operativo .

El trasfondo: sanciones, petróleo y Venezuela

El Marinera/Bella 1 figura entre los buques investigados por facilitar exportaciones encubiertas de petróleo que benefician tanto al régimen de Nicolás Maduro como a redes energéticas asociadas a Irán y Rusia, en un esquema que incluye cambios de bandera, apagado de transpondedores y transferencias de carga en alta mar. Para Washington, estas prácticas buscan financiar a regímenes sancionados y socavar el sistema internacional de cumplimiento .

Tensión diplomática en aumento

La incautación eleva la tensión entre Washington y Moscú en un escenario ya marcado por conflictos abiertos y sanciones cruzadas. Funcionarios rusos han cuestionado la legalidad de la acción, mientras que Estados Unidos sostiene que actuó en cumplimiento del derecho internacional y de sus propias sanciones, en aguas donde tiene jurisdicción para intervenir buques implicados en actividades ilícitas.

Qué sigue ahora

El petrolero quedó bajo control estadounidense y será sometido a procedimientos judiciales y administrativos para determinar responsabilidades, destino de la carga y posibles sanciones adicionales a operadores y aseguradoras. Analistas advierten que el caso sienta un precedente sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para hacer cumplir sanciones incluso frente a gestos de protección naval de terceros países.

ClickCuba seguirá informando sobre las repercusiones de esta operación, especialmente en lo relativo a Venezuela, uno de los ejes del esquema petrolero que hoy vuelve a quedar bajo el foco internacional.

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