ABOLITIO NOMINIS: la protesta digital de Avana de la Torre contra la herencia de privilegios

La activista cubana Avana de la Torre lanzó una protesta digital bajo el concepto ABOLITIO NOMINIS —“borrar el nombre y la memoria”— para denunciar lo que define como una de las mayores fracturas morales del sistema de poder en Cuba: los hijos del pueblo mueren o son expuestos al sacrificio, mientras la élite del régimen permanece protegida y hereda impunidad.

La acción, difundida a través de una serie de imágenes en redes sociales, establece un contraste directo entre dos realidades opuestas. Por un lado, jóvenes cubanos enviados al servicio militar obligatorio o utilizados como mercenarios en conflictos que no responden a los intereses del pueblo. Por otro, los descendientes de la cúpula política, militar y judicial del régimen, alejados de cualquier riesgo y vinculados a estilos de vida marcados por el privilegio.

El mensaje central de la protesta interpela de forma directa a las familias cubanas, en particular a las madres. La activista advierte que, mientras muchos jóvenes son expuestos al miedo, la precariedad y la muerte, la élite no va a la guerra ni asume sacrificios, sino que conserva posiciones de poder, protección institucional y acceso a recursos vedados para la mayoría.

La campaña nombra a integrantes de ese entramado familiar que domina las principales estructuras del poder en la isla, no como casos aislados, sino como expresión de un patrón sistémico: la transmisión hereditaria de cargos, influencia y blindaje político. Según la denuncia, se trata de una casta que no responde ante la sociedad ni rinde cuentas por las consecuencias de sus decisiones.

El uso del concepto ABOLITIO NOMINIS aporta una dimensión histórica y simbólica. En la Roma antigua, esta práctica implicaba borrar del espacio público el nombre y la memoria de quienes eran considerados enemigos de la república, mediante proscripciones, confiscaciones y prohibiciones que alcanzaban a su descendencia. Avana de la Torre retoma esa referencia no como una llamada a la violencia, sino como una sanción cívica y moral: retirar legitimidad social a linajes que han gobernado sin asumir riesgos ni responsabilidades.

La selección de imágenes difundidas responde a límites gráficos y editoriales, no a la totalidad de los nombres que integran la élite denunciada. El objetivo de la protesta no es cerrar una lista, sino visibilizar un mecanismo de poder que se reproduce mientras el costo humano recae siempre sobre los mismos sectores.

Con esta acción, la activista vuelve a colocar en el debate público una pregunta incómoda: quién paga el precio de sostener el régimen y quién se beneficia de él. En un país donde el sacrificio se impone desde abajo y el privilegio se hereda desde arriba, la protesta digital apunta a la memoria, la conciencia cívica y el señalamiento público como herramientas de resistencia no violenta.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias