
Rubio respalda a María Corina y presiona al poder real en Venezuela
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció declaraciones contundentes sobre la situación venezolana, dejando claro que Washington respalda a la líder opositora María Corina Machado, pero que el foco inmediato de la política estadounidense está puesto en decisiones urgentes que deberán tomar quienes hoy controlan el aparato militar y policial del país.
Rubio calificó a María Corina Machado como “fantástica” y reconoció tanto su liderazgo como el del movimiento democrático venezolano, con el que aseguró tener una relación de más de 15 años, primero desde el Senado y ahora como asesor de seguridad nacional y secretario de Estado. Sin embargo, subrayó una realidad que, según dijo, condiciona el momento actual: gran parte de la oposición no se encuentra dentro de Venezuela, lo que limita su capacidad de incidencia inmediata en el terreno.
En ese contexto, el jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que, aunque el objetivo compartido es una transición democrática y un futuro próspero para Venezuela, la prioridad ahora es lo que ocurra en el corto plazo, en las próximas semanas y meses, y cómo esas decisiones impactan directamente en el interés nacional de Estados Unidos y en el bienestar del pueblo venezolano.
Rubio fue especialmente crítico con Nicolás Maduro, a quien acusó de haber hecho de la falta de cumplimiento de acuerdos una práctica sistemática. Según afirmó, Maduro tuvo oportunidades recientes —incluso tan cercanas como una semana y media antes— para abandonar el país y evitar el escenario actual. Aseguró que hubo ofertas “muy generosas”, pero que el gobernante optó por seguir una estrategia de dilación y engaño, similar a la que, a su juicio, utilizó frente a la administración Biden mediante acuerdos que calificó de fallidos.
En contraste, Rubio sostuvo que el presidente Donald Trump no estuvo dispuesto a “caer en esa trampa”, lo que ha llevado a un punto de inflexión: Maduro ya no es considerado un interlocutor válido para Estados Unidos. En consecuencia, el secretario de Estado señaló que ahora la responsabilidad recae en otras figuras que controlan las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad, quienes deberán decidir qué rumbo tomar.
“Esperamos que elijan una dirección diferente a la que eligió Nicolás Maduro”, afirmó Rubio, dejando entrever que Washington observa con atención las decisiones internas del poder real en Venezuela y que esas decisiones tendrán consecuencias.
El funcionario reiteró que Estados Unidos apoya una transición “holística” para Venezuela, que abarque lo social, lo político y lo democrático. No obstante, insistió en que antes de llegar a ese escenario es necesario dar pasos iniciales muy concretos, alineados tanto con los intereses estadounidenses como con los de la población venezolana.
Entre esos puntos inmediatos, Rubio enumeró exigencias claras: el fin del tráfico de drogas, la eliminación de la presencia de Hezbollah y de actores vinculados a Irán en territorio venezolano, y el cese del uso de la industria petrolera como mecanismo para enriquecer a redes criminales y a adversarios internacionales, en lugar de beneficiar al pueblo venezolano y a la estabilidad regional.
Las declaraciones de Marco Rubio marcan una línea dura y pragmática de la administración Trump frente a Venezuela: respaldo político a la oposición democrática, deslegitimación total de Nicolás Maduro como interlocutor y presión directa sobre quienes hoy detentan el control efectivo del Estado para que definan, sin más dilaciones, el rumbo del país.







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