Alina Bárbara López denuncia trato vejatorio en hotel administrado por Meliá durante entrega solidaria de medicamentos

La profesora y activista cubana Alina Bárbara López Hernández denunció en su perfil de Facebook un episodio de trato arbitrario y humillante ocurrido este sábado en el hotel Sol Palmeras, en Varadero, mientras intentaba recoger una donación de medicamentos enviada de manera solidaria desde el extranjero.

En su publicación, titulada “Solidaridad vs cinismo”, López Hernández explicó que desde hace años ha recibido y canalizado discretamente donaciones de insumos médicos provenientes tanto de personas dentro de la isla como del exilio. Según relató, nunca ha hecho públicas esas gestiones y su único objetivo ha sido hacer llegar la ayuda a médicos y pacientes que realmente la necesitan, en un contexto marcado por la escasez crónica del sistema sanitario.

La activista detalló que, en esta ocasión, los medicamentos fueron enviados por Danilo Pompa, ingeniero cubano residente en Argentina desde hace tres décadas, y su esposa Mónica, quienes coordinaron con un matrimonio argentino hospedado en el hotel Sol Palmeras para transportar una maleta con medicinas sin recibir ningún pago a cambio.

López Hernández viajó a Varadero para recoger la donación, sin conocer que sobre ella pesaba aún una medida de reclusión domiciliaria impuesta hace casi dos años. Al llegar a la garita de entrada del hotel, el custodio le prohibió el acceso de forma tajante y se negó incluso a avisar al huésped que la esperaba en el lobby.

Según su testimonio, explicó en varias ocasiones el motivo de su presencia y solicitó que se realizara una simple llamada al lobby para confirmar el encuentro. El custodio rechazó todas las alternativas y, ante el reclamo de López Hernández sobre la inconstitucionalidad de impedir el acceso de una ciudadana al lobby de un hotel construido en suelo cubano, respondió con una frase que la activista calificó de cínica:

“En Cuba se violan derechos todos los días y no pasa nada. ¿Qué vas a hacerle a eso?”.

Finalmente, gracias a una llamada telefónica y a la intervención de su hija, el matrimonio argentino salió del hotel y pudo entregarle la maleta con los medicamentos, gesto que López Hernández agradeció públicamente como un acto de auténtica solidaridad humana.

En su denuncia, la profesora subrayó que el hotel Sol Palmeras es administrado por la cadena española Meliá y expresó su convicción de que un trato similar sería inadmisible en el país de origen de la empresa. Asimismo, cuestionó el discurso oficial que insiste en la existencia de garantías de derechos humanos, en contraste con la naturalidad con la que un trabajador estatal reconoció su vulneración cotidiana.

López Hernández concluyó su publicación señalando que este tipo de episodios constituyen una grave publicidad negativa para la cadena hotelera y una muestra clara de la realidad que enfrentan los ciudadanos en la isla. A su juicio, resulta revelador que no sean activistas ni disidentes quienes describan esa situación, sino un custodio oficial en la entrada de un hotel destinado al turismo internacional.

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