
Facebook suspende la cuenta de la activista cubana Amelia Calzadilla tras un año de acoso y campañas de difamación
La activista cubana Amelia Calzadilla ha visto suspendida de manera total su cuenta personal de Facebook, una plataforma desde la que realizaba directas y publicaba contenidos críticos sobre la realidad cubana, alcanzando una notable visibilidad dentro y fuera de la isla.
Según la notificación emitida por la red social, la cuenta fue suspendida el 17 de diciembre de 2025, quedando completamente inaccesible tanto para su titular como para el público. Facebook argumenta de forma genérica que la medida responde a “demasiada actividad que no cumple las Normas comunitarias”, sin especificar publicaciones concretas ni conductas verificables que justifiquen la sanción.
La plataforma concede un plazo de 180 días para apelar, tras el cual la cuenta podría ser eliminada de forma definitiva.
Un año marcado por el acoso y la difamación
La suspensión llega tras un año especialmente difícil para Calzadilla. Según ha denunciado ella misma, ha sido víctima de acoso sistemático durante todo 2025, tanto en redes sociales como fuera de ellas.
Entre los hechos denunciados se incluyen:
Campañas de difamación en Facebook
Ataques y señalamientos en programas de la televisión estatal cubana
Mensajes privados de acoso sexual Hostigamiento constante por parte de perfiles afines al régimen cubano
Calzadilla ha expresado su indignación ante lo ocurrido, señalando que, tras soportar meses de ataques y descrédito, resulta especialmente injusto que sea ahora ella quien vea restringido su derecho a comunicarse en una plataforma digital, mientras sus acosadores continúan operando con impunidad.
Denuncias masivas y decisiones automatizadas
El caso de Amelia Calzadilla se enmarca en un patrón recurrente que afecta a activistas y voces críticas cubanas. Las denuncias masivas coordinadas suelen activar los sistemas automáticos de moderación de Meta, provocando suspensiones preventivas sin una revisión humana inmediata ni una explicación detallada.
Estos sistemas priorizan el volumen de reportes y la frecuencia de la actividad, sin evaluar el contexto ni el carácter cívico de los contenidos, lo que deja a los usuarios más visibles en una posición de especial vulnerabilidad.
Pérdida de acceso a datos y silencio digital forzado
La suspensión total de una cuenta personal implica no solo la imposibilidad de seguir publicando, sino también la pérdida de acceso a datos personales, como vídeos, mensajes, contactos y archivos acumulados durante años.
En el caso de figuras con alta visibilidad pública, la medida supone además un silencio digital forzado, afectando tanto a la persona sancionada como a miles de seguidores que utilizaban esa cuenta como vía de información y contacto.
Posibles vías de reclamación en el marco europeo
Al encontrarse bajo jurisdicción europea, este tipo de suspensiones abre la puerta a mecanismos de reclamación contemplados en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), especialmente cuando la decisión se adopta de forma automatizada y sin una explicación clara.
En España, los usuarios pueden recurrir a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) para solicitar una revisión humana del caso y exigir transparencia a Meta Platforms Ireland Limited, responsable de Facebook en Europa.
Un problema que va más allá de un caso individual
Lo ocurrido con Amelia Calzadilla no es un hecho aislado. Vuelve a poner en evidencia la fragilidad digital de los activistas cubanos, que enfrentan campañas de acoso, difamación y hostigamiento, mientras dependen de plataformas privadas para expresarse y comunicarse.
La combinación de ataques coordinados y sistemas automatizados de moderación sigue dejando en situación de desprotección a quienes mantienen una voz crítica sobre la realidad cubana.
ClickCuba dará seguimiento a este caso.







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