Tres nuevos detenidos en Maqueicito mientras siguen las tensiones en Guantánamo

Las protestas ocurridas en la noche del 7 de noviembre en Maqueicito, localidad del municipio Paraguay, en la provincia de Guantánamo, continúan revelando nuevas aristas de la represión ejercida por el régimen. Aunque la información comenzó a circular públicamente esta semana, las detenciones de Diosvany Salazar, Dayan Paumier y Enayquel Almenares ocurrieron a finales de noviembre.

No se supo antes porque las propias familias guardaron silencio por miedo, una de las formas más efectivas de control social que utiliza el régimen: sembrar temor hasta convertir la denuncia en un riesgo. Solo ahora, después de insistentes gestiones y cruces de información con vecinos del barrio, ha sido posible confirmar los nombres de los detenidos.

La obtención de datos ha sido especialmente difícil porque no existen fotografías recientes de los arrestados; ninguno de ellos aparece en redes sociales con sus nombres reales. La única imagen lograda corresponde a una foto de Facebook de Diosvany Salazar, mientras que Paumier y Almenares no tienen presencia digital identificable, lo que evidencia el nivel de vulnerabilidad y exposición en el que quedan estas personas cuando son detenidas.

Según vecinos, los arrestos se realizaron mediante operativos sorpresivos, algunos de madrugada, otros en plena calle. Hasta hoy las autoridades no han ofrecido información oficial, repitiendo el patrón de detenciones arbitrarias y sin comunicación familiar que caracteriza la respuesta estatal frente a cualquier signo de inconformidad.

Liberadas las tres mujeres arrestadas durante la protesta

Mientras los tres hombres continúan privados de libertad, este martes fueron liberadas las únicas tres mujeres detenidas tras las manifestaciones: Maciel Diéguez, Fermina Ramírez y Yanisa Sánchez Mato.

Entre ellas destaca Fermina Ramírez, maestra de la escuela primaria de Maquey, cuya detención generó indignación en la comunidad. Testigos aseguran que no participó en actos violentos, sino que se encontraba en medio de la multitud expresando el cansancio de un pueblo golpeado por los apagones constantes y la precariedad creciente.

Aunque ya están en sus hogares, se encuentran “bajo investigación”, una advertencia utilizada habitualmente para mantener a la población en tensión y desmovilizar cualquier intento de protesta.

Un clima de miedo que sostiene la represión

La dificultad para obtener información sobre los detenidos revela un elemento central de la realidad cubana actual: el miedo como herramienta de control. En Maqueicito, las familias callaron durante días por temor a represalias. Esta situación confirma que la represión no solo se ejerce sobre quienes protestan, sino también sobre quienes intentan defenderlos o denunciar su situación.

En este contexto, defensores de derechos humanos insisten en un mensaje urgente: las familias no deben guardar silencio. Callar no protege a los detenidos; por el contrario, el silencio mata, permite que los abusos ocurran sin testigos y deja a las víctimas totalmente desamparadas. Denunciar es la única vía para frenar la impunidad y visibilizar lo que ocurre en los calabozos del régimen.

La situación permanece tensa en Maqueicito

A pesar de la liberación de las mujeres, la comunidad continúa bajo estricta vigilancia. Las causas que provocaron la protesta —apagones interminables, escasez extrema, aumento del hambre y condiciones de vida insostenibles— permanecen intactas.

Las familias de Salazar, Paumier y Almenares esperan noticias en medio de la incertidumbre y el temor. Temen que se les fabriquen cargos, como ha ocurrido en numerosos casos desde el 11J, para justificar su permanencia en prisión.

Maqueicito refleja hoy la realidad de muchas localidades del oriente cubano: pobreza profunda, represión creciente y un pueblo al que intentan someter mediante el miedo. Pero también refleja otra verdad: cuando la información logra romper el silencio, la defensa de los detenidos se vuelve posible.

Si posees información sobre este caso o cualquier otro de interés público, puedes contactar de forma confidencial a la redacción de ClickCuba a través de WhatsApp: +34 623 532 432. Tu testimonio es esencial para romper el silencio y proteger a quienes no pueden hacerlo por sí mismos.

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