
Secretario Marco Rubio acusa a Bruselas de atacar a las plataformas tecnológicas estadounidenses tras multa millonaria a X
El secretario Marco Rubio reaccionó con dureza a la multa de 140 millones de dólares impuesta por la Comisión Europea contra la plataforma X, calificándola no solo como una sanción a la empresa, sino como “un ataque contra todas las plataformas tecnológicas estadounidenses y contra el pueblo estadounidense”.
Rubio, figura influyente dentro del Gobierno de Estados Unidos, afirmó que gobiernos extranjeros estarían utilizando mecanismos regulatorios para intentar influir en el espacio digital norteamericano y limitar las voces estadounidenses. “Los días de censurar a los estadounidenses en Internet se acabaron”, sentenció.
La multa contra X —propiedad de Elon Musk— fue emitida alegando presuntas violaciones de las obligaciones de transparencia y moderación de contenidos exigidas por el marco regulatorio europeo. Sin embargo, en Washington el debate se ha politizado, interpretándose como una ofensiva contra la libertad de expresión y contra empresas tecnológicas que son, en su mayoría, de origen estadounidense.
Rubio se alinea con la postura que ha venido defendiendo Musk y otros sectores del Gobierno de Estados Unidos, quienes denuncian que Bruselas estaría utilizando su normativa digital como instrumento de presión ideológica y económica sobre plataformas que albergan expresiones políticas no alineadas con el establishment europeo.
La disputa no es menor: el pulso refleja una tensión creciente entre Estados Unidos y la Unión Europea por el control de la esfera digital, la moderación de contenidos y los límites del poder gubernamental sobre las redes sociales. Mientras en Europa se promueven políticas más interventoras, Washington defiende la libertad de expresión como eje central de su política tecnológica.
Ante este escenario, las declaraciones de Rubio buscan dejar claro un mensaje: Estados Unidos ve la sanción no como un caso aislado, sino como un precedente que amenaza a todo su ecosistema digital. El conflicto abre una nueva fase en la batalla global por el control del discurso público en Internet.







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