
Opositores cubanos piden a EE. UU. intervenir por la vida del preso político Yosvany Rosell García Caso
La crisis humanitaria que rodea al preso político holguinero Yosvany Rosell García Caso, hoy en estado crítico tras más de un mes en huelga de hambre, ha generado una súplica urgente dirigida a la Embajada de Estados Unidos en La Habana. En una carta enviada este 29 de noviembre al jefe de misión estadounidense, Mike Hammer, la organización Gran Familia Opositora – Sociedad Civil Cubana en Europa pide una intervención diplomática inmediata para salvarle la vida y proteger a su familia.
La misiva, firmada por la activista Avana De la Torre, denuncia que el régimen cubano mantiene a García Caso —condenado a 15 años por el delito político de sedición tras las protestas del 11 de julio de 2021— en condiciones extremas de vulnerabilidad, sin acceso estable a su familia y sometido durante años a golpizas, celdas de castigo, amenazas y negligencia médica.
Un expediente que sintetiza la represión del 11J
Yosvany Rosell tenía 32 años cuando fue detenido el 15 de julio de 2021, acusado dentro del Expediente en Fase Preparatoria 11/21 y posteriormente juzgado en la Causa No. 1/2021 del Tribunal Provincial de Holguín. La Fiscalía llegó a pedir 30 años de prisión para él y otros manifestantes de esa provincia, una de las más castigadas tras el 11J.
La sentencia inicial —20 años— fue reducida a 15 por el Tribunal Supremo en casación, pero la severidad de la condena, sumada al continuo maltrato, ha deteriorado su salud de manera irreversible.
García Caso, de profesión herrero y padre de tres niños, cumple condena en la prisión Cuba Sí (El Yayal), en Mayarí, donde su esposa, Mailín Rodríguez Sánchez, ha denunciado sistemáticamente abusos por parte de funcionarios penitenciarios y falta total de garantías médicas.
Un cuerpo que se apaga en silencio
El 23 de octubre de 2025, Yosvany inició una huelga de hambre en protesta por las condiciones carcelarias, la desatención médica y la negación de sus derechos. Tras más de 35 días sin ingerir alimentos, fue trasladado de urgencia al Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Iñíguez Landín, en Holguín.
Los partes médicos recientes confirman que se encuentra en estado crítico, con fallo renal agudo y riesgo inminente de complicaciones irreversibles.
Su esposa afirma que en ocasiones ni siquiera le permiten verlo, que recibe información verbal escueta y que cada día se acentúa el deterioro físico de su esposo: “Solo me dicen que está muy débil”, relató a los opositores que acompañan el caso.
Una petición al límite: evitar otra muerte por abandono estatal
La carta elevada al funcionario estadounidense solicita tres acciones específicas:
Garantías inmediatas de vida e integridad física para García Caso mediante presión diplomática. Estudio urgente de una salida humanitaria para él, su esposa y sus tres hijos menores, una vez estabilizada su salud. Seguimiento público y constante del caso, para impedir que el régimen cubano actúe en la impunidad que ha caracterizado otras muertes bajo custodia.
La organización advierte que este no es “un expediente más”, sino una vida al borde del colapso y una familia marcada por la incertidumbre. “Que unos presos reciban protección y otros no —señala el documento— es una herida profunda dentro de la comunidad opositora. Yosvany no puede quedar atrás”.
Un caso que interpela a la comunidad internacional
El caso de García Caso se ha convertido en símbolo del costo humano que han pagado los manifestantes del 11J. Su huelga de hambre, ignorada por las autoridades cubanas, ocurre en un contexto en el que los organismos internacionales han denunciado sistemáticamente abusos, torturas y fallas estructurales en el sistema penitenciario de la isla.
En su carta, Avana De la Torre apela a la responsabilidad moral de la Embajada estadounidense: “En ocasiones, una gestión oportuna puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Esta familia solo pide una oportunidad”.
Mientras el régimen guarda silencio, la salud de Yosvany continúa agravándose. Y su familia —tres niños pequeños, una esposa agotada y una comunidad opositora que exige respuestas— vive cada día con la incertidumbre de si él podrá resistir hasta mañana.







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