
Baire amanece con nuevos carteles de protesta: seis mensajes más contra la dictadura
Baire volvió a despertar entre denuncias escritas a mano, valentía anónima y un grito colectivo que ya no se puede esconder. En la madrugada del 25 al 26 de noviembre, algunos carteles aparecieron en distintos puntos del municipio, reiterando un mensaje claro y frontal: exigencia de libertad y rechazo absoluto a la dictadura cubana.
Las imágenes enviadas a ClickCuba muestran frases como “Libertad”, “Abajo la dictadura” y “Abajo Canel, tenemos hambre”, escritos sobre paredes, columnas y hojas de papel sujetas a cercas improvisadas. Trazos rápidos, letras grandes, materiales precarios: todo indica una acción realizada en la oscuridad y con extrema cautela, en un país donde escribir una frase de protesta puede costar prisión.



Estos nuevos mensajes se suman a una ola creciente de expresiones de descontento que en las últimas semanas se ha intensificado en Baire, un municipio históricamente marcado por su espíritu rebelde. En medio de apagones prolongados, escasez extrema y un deterioro generalizado de la vida cotidiana, la población continúa rompiendo el miedo con pequeños actos de resistencia que el régimen intenta sofocar sin éxito.
Vecinos consultados —por razones de seguridad bajo anonimato— señalan que estas acciones se han vuelto más frecuentes, espontáneas y difíciles de rastrear por parte de la Seguridad del Estado. Los carteles aparecen en zonas céntricas, puntos de venta y paredes visibles, dejando claro que el mensaje busca ser visto por todos: autoridades, vecinos y comunidad internacional.
Mientras La Habana insiste en narrativas de “estabilidad” y “normalidad”, Baire envía otra señal inequívoca: la crisis ha sobrepasado el límite, el hambre asfixia, y el pueblo vuelve a decir lo que durante años intentaron callar.
Cada cartel es un recordatorio de que incluso en los lugares más pequeños, la demanda por libertad late con fuerza, y que la represión no ha logrado borrar el descontento ni silenciar la determinación de quienes, sin rostro y sin protección, siguen escribiendo la verdad en las paredes del país.







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