
Victoria Gil denuncia graves irregularidades en el juicio contra el exministro Alejandro Gil: ‘Esto es una injusticia’
En una entrevista concedida al periodista Mario J. Penton, la hermana del exministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil Fernández, ofreció el testimonio más contundente y humano hasta ahora sobre el proceso judicial que enfrenta uno de los hombres más poderosos dentro del aparato económico del régimen hasta su caída en desgracia en febrero de 2024.
María Victoria Gil —conocida como Vicky Gil— aseguró que su hermano está siendo sometido a un proceso opaco, plagado de irregularidades y sustentado en acusaciones que calificó de “absurdas”, incluida una que hasta ahora no había sido reconocida públicamente por el régimen: espionaje para la CIA.
La entrevista marca un punto de inflexión en el caso, porque es la primera vez que un familiar directo desafía abiertamente el discurso oficial.
Una acusación inesperada: “¿Espionaje? ¿Dónde están las pruebas?”
Durante la conversación con Penton, Vicky relató que el proceso judicial contra su hermano no se limita a los ya conocidos cargos de corrupción que La Habana insinuó desde su destitución, sino que incluye el señalamiento extremo de “espionaje a favor de la CIA”.
“¿Dónde están las pruebas? ¿Cuál es la información que supuestamente entregó? ¿A qué país? Nadie sabe nada. Todo es secreto”, denunció.
La hermana, visiblemente indignada, explicó que la familia solo tuvo acceso a fragmentos del expediente y que ha existido un nivel de hermetismo “digno de un caso de traición militar”, no de un juicio ordinario.
“Mi hermano no es un espía; es un chivo expiatorio”
Vicky Gil aseguró ante Penton que Alejandro siempre se mantuvo fiel al sistema, incluso cuando fue la cara pública de medidas profundamente impopulares como la Tarea Ordenamiento.
Según ella, la acusación de espionaje es una manera de justificar lo que considera un ajuste de cuentas político:
“Alejandro sabía demasiado, estaba demasiado cerca del poder. Y cuando la economía colapsó, alguien tenía que pagar los platos rotos.”
Durante la entrevista, insistió en que su hermano fue leal al proyecto político del que formaba parte y que no tenía ningún motivo para colaborar con agencias de inteligencia extranjeras.
Un juicio a puerta cerrada y lleno de sombras
Penton le preguntó sobre el desarrollo del juicio, que se llevó a cabo en un ambiente de absoluta opacidad.
Vicky reveló detalles gravísimos:
La familia no pudo acceder a la sala. El proceso se celebró a puerta cerrada. Muchos documentos fueron declarados “clasificados”. La defensa estuvo limitada en su actuación. La Fiscalía habría introducido cargos “narrados, no demostrados”.
Según sus palabras:
“Eso no fue un juicio, fue una sentencia anunciada.”
Ella subrayó que Alejandro negó todos los cargos, uno por uno, y que pidió que se presentaran pruebas concretas, pero nunca llegaron.
El golpe emocional: “Están destruyendo a un hombre y a una familia”
Vicky se quebró en varios momentos de la entrevista, afirmando que la familia vive “una pesadilla”.
“Mi hermano está solo, incomunicado, sin garantías. Nosotros solo pedimos justicia y transparencia.”
Aseguró que la salud emocional de la familia está al límite y que han recibido presiones directas e indirectas para no hablar del tema públicamente.
Pese al temor, decidió romper el silencio porque, según dijo:
“Ya no tenemos nada que perder. Lo único que queremos es que diga la verdad.”
¿Por qué ahora? El silencio oficial alimenta las dudas
El testimonio de Vicky abrió una nueva etapa en el caso Alejandro Gil.
Hasta el momento, el régimen ha manejado la investigación con un nivel de secretismo inusual incluso para procesos de alto perfil.
No hay nota oficial sobre la acusación de espionaje. El Tribunal Supremo no ha emitido detalles del expediente. Ningún medio estatal ha explicado por qué el juicio se celebró en Marianao y no en la instancia que por ley correspondería.
Esta falta de transparencia alimenta la percepción —expresada por Vicky y compartida por numerosos observadores— de que el caso tiene un fuerte componente político.
Un caso que revela la fractura interna del poder en Cuba
La entrevista de Mario J. Penton no solo expone la voz de una familia desesperada: también ilumina lo que podría ser una lucha interna dentro de la élite cubana.
Alejandro Gil fue durante años el rostro técnico del modelo económico de Díaz-Canel, un hombre de confianza del presidente, y uno de los funcionarios con mayor acceso a información estratégica del país.
Su súbita caída, seguida de un juicio oscuro y una acusación tan extrema como “espionaje”, sugiere una fractura profunda dentro del sistema.
El testimonio de Vicky Gil ha abierto una puerta que el régimen trató de mantener cerrada.
Su voz, amplificada por la entrevista de Penton, representa un desafío inusual: una denuncia desde el propio núcleo familiar de un alto funcionario del Estado.







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