Guajirajal se levanta tras 26 días sin agua ni electricidad

El oriente cubano volvió a mostrar su límite. En la comunidad de Guajirajal, en Mayarí (Holguín), decenas de vecinos salieron a las calles para exigir lo básico: agua potable y electricidad. Tras 26 días consecutivos sin ninguno de estos servicios desde el paso del huracán Melissa, la población decidió romper el silencio.

Las imágenes —publicadas en redes sociales por el periodista Mario J. Pentón— muestran a madres cargando cubos vacíos, ancianos caminando con dificultad y familias enteras reclamando una solución inmediata. Sin agua en las tuberías, muchas personas se han visto obligadas a beber del río, exponiéndose a enfermedades y condiciones extremas.

La comunidad denuncia abandono total. Ninguna autoridad ha ofrecido una respuesta clara, mientras continúan sin electricidad para conservar alimentos, comunicarse o simplemente tener luz en la noche. El oriente vive una emergencia prolongada que el Estado no atiende.

Pese al riesgo que implica protestar en Cuba —donde el Código Penal contempla penas severas para quienes se manifiestan— los habitantes de Guajirajal tomaron las calles porque ya no se trata de política, sino de supervivencia.

Esta protesta se suma a otras ocurridas recientemente en el oriente del país, donde la devastación de Melissa solo aceleró un colapso que venía de años atrás. Guajirajal lo dejó claro: la vida diaria se ha vuelto insoportable y el silencio ya no es opción.

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