Zohran Mamdani gana la Alcaldía de Nueva York con el 50% de los votos y marca un giro histórico hacia la izquierda

En una elección que sacudió el tablero político estadounidense, el socialista Zohran Mamdani se convirtió en el nuevo alcalde de Nueva York tras obtener el 50% de los votos. Su victoria marca un hito no solo por su afiliación al ala más “progresista” del Partido Demócrata, sino también por ser el primer musulmán y el primer político de origen surasiático en gobernar la ciudad más emblemática del país.

Mamdani, de 34 años y nacido en Kampala (Uganda), llegó a Queens con apenas siete años y desde su elección como asambleísta estatal en 2021 se destacó por su defensa de causas populares. En esta campaña, apostó por un discurso frontal contra la desigualdad, la especulación inmobiliaria y el poder corporativo. Su mensaje —centrado en poner “la ciudad al servicio de quienes la hacen funcionar”— caló entre una población cansada del aumento de los alquileres, la precariedad laboral y la falta de soluciones reales para los neoyorquinos de bajos ingresos.

Durante su campaña, el nuevo alcalde prometió medidas tan audaces como congelar los alquileres en viviendas reguladas, ampliar la vivienda pública, establecer un salario mínimo de 30 dólares la hora para 2030 y ofrecer transporte gratuito en los autobuses de la ciudad. También abogó por aumentar los impuestos a los más ricos y por crear supermercados públicos con precios accesibles, medidas que sus críticos calificaron de “utópicas”, pero que le dieron el impulso necesario entre los votantes más jóvenes y diversos.

La victoria de Mamdani no fue un accidente político. Su movimiento se construyó desde la base, con miles de voluntarios, donaciones pequeñas y una organización que se extendió por barrios tradicionalmente olvidados por las grandes campañas. En contraste, su principal rival, el exgobernador Andrew Cuomo, representaba la vieja guardia demócrata y una forma de hacer política que muchos neoyorquinos consideran agotada.

Su triunfo se lee también como un desafío al poder establecido dentro del propio Partido Demócrata y un respaldo a las corrientes que impulsan figuras como Alexandria Ocasio-Cortez o Bernie Sanders. Mamdani no oculta su ideología socialista democrática, ni su intención de redefinir el papel del gobierno local como garante de derechos y no como gestor de intereses económicos.

Ahora, el reto será convertir su visión en políticas concretas. Nueva York enfrenta un déficit presupuestario importante, una crisis habitacional sin precedentes y un aumento de la desigualdad que pone a prueba cualquier intento de reforma. Sectores empresariales y figuras del establishment demócrata ya han advertido sobre el riesgo de “ahuyentar inversiones” con su agenda económica.

Pero el nuevo alcalde parece dispuesto a mantener su promesa: gobernar con y para la gente común. En su discurso de victoria, dijo:

“Este triunfo no es mío, es de los trabajadores que mantienen viva esta ciudad, de los inquilinos que resisten los desalojos, de los inmigrantes que la sostienen y de los jóvenes que no aceptan que el futuro les sea negado”.

Zohran Mamdani asumirá el cargo el 1 de enero de 2026. Su mandato será observado con lupa, no solo por los neoyorquinos, sino por todo Estados Unidos, donde su victoria ya se interpreta como el ascenso de una nueva izquierda urbana que busca redefinir el poder desde las calles hasta las instituciones.

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