
EE.UU. reafirma su postura ante la ONU y expone al régimen cubano por corrupción y vínculos con Rusia
Estados Unidos ha reafirmado con firmeza su posición ante la inminente votación en la Asamblea General de la ONU sobre el embargo a Cuba, dejando claro que no apoyará una resolución que —en su opinión— ignora la naturaleza represiva y corrupta del régimen de La Habana.
De acuerdo con un documento interno del Departamento de Estado, citado por Reuters, Washington ha instruido a su cuerpo diplomático a explicar a otros gobiernos las verdaderas causas de la crisis cubana, que no radican en las sanciones norteamericanas, sino en la mala gestión económica, la falta de libertades y la corrupción estructural del sistema impuesto por el Partido Comunista.
El texto también vincula al régimen con operaciones militares en el extranjero, al denunciar la participación de miles de cubanos reclutados como combatientes al servicio de Rusia en la guerra contra Ucrania, un hecho que ha sido ampliamente documentado en los últimos meses. Esta denuncia representa un cambio de enfoque en la política exterior estadounidense, que ahora pone el acento en la responsabilidad internacional de La Habana en conflictos ajenos.
Cada año, la ONU somete a votación una resolución que pide el fin del embargo. En 2024, 187 países votaron a favor de Cuba, con solo Estados Unidos e Israel en contra. Este año, la administración de Donald Trump ha optado por reiterar ante sus aliados que el embargo es una medida legítima de política exterior, dirigida no contra el pueblo cubano, sino contra un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos y coopera con dictaduras y potencias hostiles.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla respondió acusando a Washington de “campaña calumniosa”, una frase repetida que intenta desviar la atención del verdadero debate: la responsabilidad del propio régimen en el colapso nacional. Cuba llega a esta votación en medio de apagones prolongados, inflación descontrolada, falta de alimentos y éxodo masivo, mientras continúa culpando al embargo de todos sus fracasos.
La votación, prevista para los días 28 y 29 de octubre, volverá a mostrar el contraste entre la retórica de la dictadura cubana y la realidad de un país sumido en la miseria. Más allá de los discursos en la ONU, el pueblo cubano sigue esperando algo que ninguna resolución puede otorgar: libertad y justicia dentro de su propio territorio.







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