Trump declara la guerra contra los carteles de la droga en el Caribe

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país entra en un estado formal de “conflicto armado” contra los carteles de la droga que su administración ha designado como organizaciones terroristas. La declaración fue comunicada al Congreso en un aviso confidencial, obtenido por The New York Times, donde se califica a los presuntos traficantes abatidos recientemente en el Caribe como “combatientes ilegales”.

El anuncio llega tras los ataques de las fuerzas militares estadounidenses contra tres embarcaciones en el mar Caribe en septiembre, operaciones en las que murieron 17 personas señaladas por Washington como contrabandistas vinculados a carteles. Según la Casa Blanca, estas acciones fueron “en defensa propia” para impedir el ingreso de drogas a territorio norteamericano.

Poderes de guerra y cuestionamientos legales

La decisión de Trump implica un cambio radical: pasar de la llamada “guerra contra las drogas” en el terreno policial a una guerra literal, con reglas propias del derecho internacional de los conflictos armados. Esto le otorga al presidente poderes extraordinarios, como la facultad de ordenar ejecuciones letales contra sospechosos, detenerlos de forma indefinida sin juicio o juzgarlos en tribunales militares.

Sin embargo, expertos en derecho internacional advierten que los carteles, aunque violentos, no constituyen un “grupo armado” en el sentido de un ejército enemigo que sostenga hostilidades contra Estados Unidos. “Esto no es estirar el marco legal, es destrozarlo”, opinó Geoffrey S. Corn, exasesor del Ejército en temas de derecho de guerra.

Críticos sostienen que la administración está equiparando la venta de drogas con un “ataque armado”, un concepto que la ley internacional reserva para agresiones militares. El Congreso, por su parte, no ha autorizado hasta ahora el uso de la fuerza contra carteles.

Venezuela en la mira

Aunque Trump ha justificado las operaciones en nombre de la lucha contra el narcotráfico que mata a más de 100.000 estadounidenses por sobredosis cada año, los blancos de los ataques militares han sido, sobre todo, embarcaciones provenientes de Venezuela. Expertos señalan que la epidemia de fentanilo que azota a Estados Unidos proviene en gran medida de redes en México, no de Sudamérica.

La mención del “Tren de Aragua”, un grupo criminal venezolano con presencia regional, genera dudas adicionales: informes de inteligencia estadounidenses describen a esta organización como una red descentralizada de células locales, difícilmente cohesionada como para ser considerada un ejército.

Reacciones en el Congreso

El senador demócrata Jack Reed acusó a Trump de lanzar “guerras secretas contra cualquiera que él decida llamar enemigo”. Según Reed, el presidente no ha ofrecido pruebas ni un marco legal sólido que justifique el despliegue de tropas, barcos y aviones en el Caribe.

Aun así, la Casa Blanca insiste en que se trata de una medida necesaria para “proteger al pueblo estadounidense de los venenos mortales que los carteles intentan introducir en nuestras costas”.

Un precedente controvertido

El debate recuerda a los años posteriores al 11 de septiembre, cuando el gobierno de George W. Bush declaró la guerra contra Al Qaeda, también un actor no estatal. Pero en aquel caso, la organización había ejecutado un ataque directo contra Estados Unidos y el Congreso había autorizado el uso de la fuerza.

Hoy, casi un cuarto de siglo después, Trump sitúa a los carteles de la droga en la misma categoría que grupos terroristas internacionales. La diferencia, según juristas, es que en esta ocasión no existe una agresión militar directa ni un mandato legislativo que respalde la acción.

Lo cierto es que, con este paso, Estados Unidos ha dado inicio a una nueva fase en su política de seguridad regional: una guerra abierta contra carteles en el Caribe, con Venezuela como epicentro y un futuro incierto en el plano legal, diplomático y militar.

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