
Padre en Las Tunas denuncia que puede ser encarcelado por intentar dar techo a sus hijos
Un video enviado a la redacción de ClickCuba muestra el testimonio de Abel Darobi Hernández Ricardo, residente en el municipio de Manatí, provincia de Las Tunas, quien denuncia la situación desesperada que vive junto a sus tres hijos. Según relata, el Estado amenaza con encarcelarlo por ocupar un local abandonado, pese a que no tiene otro lugar donde vivir.
En las imágenes aparecen dos de sus hijos, Isabel y Daniel. El tercero, cuenta Abel, había salido a vender productos en la calle para poder conseguir alimentos. La familia asegura que carece de vivienda y que durante meses se vio obligada a dormir en una pequeña garita de apenas dos metros cuadrados, sin protección contra la lluvia ni el polvo.
“El local donde entré estaba vacío, no me metí a robar, porque no soy ladrón. Solo busqué un espacio para que mis hijos no siguieran durmiendo a la intemperie”, explica Abel. El sitio, precisa, había sido un taller textil en desuso desde hace tiempo, lleno de polvo y telarañas, sin maquinaria ni recursos de valor en su interior.
El padre denuncia que, lejos de ofrecerle ayuda temporal, las autoridades locales lo acusan de usurpación de la propiedad del Estado y le han advertido que puede ser procesado judicialmente. “Lo que me proponen es que me vaya al monte a cortar palos para hacer una casa, sin darme recursos, sin darme nada. Mientras tanto, mis hijos siguen sin un techo digno”, declaró.
Abel señala que la madre de los menores se casó con otra persona y que los niños, por decisión propia, prefieren vivir con él. Sin embargo, asegura que no ha recibido ningún tipo de apoyo estatal, pese a haber planteado su situación en diferentes instancias.
“Mis hijos quieren vivir conmigo. Ellos saben la situación, pero en lugar de darme una solución me dicen que salga de aquí y que me van a acusar”, denunció.
La precariedad habitacional que enfrenta esta familia de Las Tunas refleja la profunda crisis de vivienda en Cuba, donde miles de ciudadanos habitan en condiciones de extrema vulnerabilidad y donde las instituciones estatales suelen responder con represión en lugar de soluciones efectivas.
En este caso, Abel y sus hijos podrían volver a quedar literalmente en la calle si se ejecuta la amenaza de desalojo. Mientras tanto, la incertidumbre y el miedo a la cárcel marcan el día a día de un padre que solo pide un techo digno para sus hijos.







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