Masonería cubana en crisis: Gran Logia desestima destitución de su Gran Maestro

La masonería en la isla atraviesa una de sus peores crisis institucionales tras la decisión de la Alta Cámara de la Gran Logia de Cuba (GLC) de invalidar la destitución de su Gran Maestro, Mayker Filema Duarte, medida que había sido adoptada meses atrás en una sesión extraordinaria.

La votación, celebrada este domingo en la sede de la GLC, sorprendió a muchos masones, quienes habían considerado cerrado el capítulo tras la salida de Duarte en mayo. Con esta maniobra, el dirigente recupera el control de la institución y queda autorizado a encabezar la reunión prevista para el próximo 25 de octubre.

Una marcha atrás polémica

El acuerdo fue promovido por Juan Alberto Kessel Linares, quien hasta ahora fungía como Gran Maestro por sustitución reglamentaria. Kessel defendió la necesidad de reconocer nuevamente a Duarte, pero entre los masones disidentes la decisión fue recibida como una claudicación frente a las presiones del Ministerio de Justicia y la Seguridad del Estado.

“Esto se fue abajo”, comentó un miembro al salir de la sesión, mientras otros acusaban directamente a Kessel de “haber pactado” con las autoridades.

División interna y presiones externas

La masonería cubana ya estaba fragmentada desde marzo, cuando Duarte se negó a convocar elecciones generales y abandonó una sesión de trabajo. Poco después, las logias convocaron a una reunión extraordinaria donde lo destituyeron por unanimidad.

Desde entonces coexistieron dos realidades:

Duarte, con apoyo del MINJUS, se mantuvo en la sede institucional y siguió imponiendo suspensiones de logias y sanciones a opositores. Kessel y una mayoría de logias que desconocían su autoridad, enfrentando citaciones policiales, amenazas de prisión y vigilancia en sus hogares.

Entre los masones expulsados bajo la gestión de Duarte se encuentran figuras reconocidas como el escritor Ángel Santiesteban Prats y el ex Gran Maestro José Ramón Viñas Alonso, ambos críticos del régimen y en la mira de la policía política.

¿Qué viene ahora?

El regreso de Duarte no resuelve la crisis: más bien la profundiza. Con las decisiones de mayo invalidadas, quedan en entredicho las sanciones, suspensiones y expulsiones previas, así como la legitimidad del liderazgo de Kessel.

Duarte ha convocado a un encuentro el 25 de octubre, aunque no está claro si se realizarán elecciones generales o si se tratará de un acto de consolidación de su poder.

Para muchos masones, este desenlace marca un antes y un después en la independencia de la institución. El temor es que la Gran Logia quede convertida en un espacio tutelado por el régimen, perdiendo su autonomía histórica y debilitando su papel como referente cívico en la sociedad cubana.

Un símbolo en juego

La masonería, con más de dos siglos de presencia en Cuba, ha sido escenario de debates políticos y sociales que marcaron momentos clave de la nación. Su actual crisis refleja no solo la lucha de poder interna, sino también la presión que ejerce el Estado sobre cualquier espacio autónomo dentro del país.

Lo ocurrido este domingo es un duro golpe a quienes apostaban por recuperar la independencia de la Gran Logia. Mientras unos lo consideran el fin de la masonería como fuerza cívica en la isla, otros ven en las próximas semanas la posibilidad de redefinir su futuro.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias