Madres denuncian que la crisis de agua en La Habana impide a los niños asistir a la escuela con uniforme limpio

La escasez de agua en varios municipios de La Habana continúa afectando gravemente la vida de las familias. Julia Romay, residente en el Cerro, denunció públicamente que tuvo que enviar a su hija a la escuela con ropa de calle, pues lleva seis días sin agua en su hogar y no ha podido lavar los uniformes.

Según relató, la directora de la Escuela Enrique Galarraga, Dunia, se negó a dejar entrar a la niña, exigiendo que vistiera la saya del uniforme “aunque estuviera sucia”. “Si no van a dejar entrar a los niños en ropa de calle, que suspendan las clases y los centros laborales, y dejen funcionando solo los hospitales, que son lo importante”, expresó Romay en un grupo de Facebook.

Reacciones de otras madres

La denuncia generó numerosas reacciones de apoyo y testimonios similares de madres en distintos municipios:

Yaimet Hechavarría señaló que en Centro Habana llevan una semana sin agua y sugirió que si todas las madres actuaran igual, “algo se podría lograr”.

Yaitza Suares, desde Arroyo Naranjo, afirmó que en su zona ya suman casi 15 días sin servicio.

Yusneiyis Ferrera criticó que la directora hubiera preferido que los niños no asistieran antes que permitirles ir con ropa limpia de civil, cuestionando: “¿Por qué no fue ella con la saya sucia?”.

Leidy Fernández denunció que esta situación refleja cómo el régimen somete cada vez más a los cubanos: “Mientras más miseria hacen pasar al pueblo, más creen que puede resistir”.

Dora Esther Felico, desde Luyanó, explicó que en su barrio llevan más de ocho días sin agua ni siquiera para el aseo básico, y que no se han enviado carros cisternas.

Otros comentarios apuntaron al desgaste emocional que sufren las familias, obligadas a enviar a los niños sin uniforme limpio o a dejarlos en casa, mientras persisten los apagones y la falta de recursos básicos como detergente.

Un problema extendido

La situación no es exclusiva del Cerro. Vecinos de diferentes municipios habaneros reportan cortes de agua que se prolongan por más de una semana, sin soluciones efectivas por parte de las autoridades. Para muchas madres, la exigencia de uniformes limpios resulta inhumana en el contexto actual.

La crisis de los servicios básicos, combinada con las exigencias escolares, expone nuevamente las contradicciones entre la realidad que enfrentan las familias cubanas y las normativas rígidas de las instituciones educativas.

Mientras tanto, los niños siguen siendo los principales afectados.

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