Cuba a oscuras: apagones de hasta 18 horas diarias golpean a millones de cubanos

La crisis energética en Cuba no da tregua. En las últimas 24 horas se han registrado miles de apagones en todo el país, según reportes ciudadanos. La Unión Eléctrica (UNE) reconoce que el déficit de generación supera los 1.800 MW, lo que equivale a apagones de entre 15 y 18 horas diarias en buena parte del territorio nacional.

Cuando la UNE habla de un déficit de 1.800 MW en el horario pico nocturno, significa que más de la mitad del país queda sin servicio eléctrico al mismo tiempo. Traducido a la rutina de las familias, esto se refleja en jornadas donde solo disponen de 4 a 6 horas de electricidad repartidas en bloques, mientras el resto del día lo pasan sin luz, sin ventiladores, sin refrigeración y, en muchos casos, sin posibilidad de cocinar.

En la madrugada del martes, la disponibilidad de generación era de apenas 1.560 MW frente a una demanda superior a los 3.000 MW, lo que obligó a cortes generalizados que se prolongaron por horas.

Provincias bajo mayor presión

Los apagones golpean con más fuerza a provincias como La Habana y Santiago de Cuba, donde se concentran miles de reportes de cortes prolongados. En otras regiones, como Camagüey, Holguín y Villa Clara, los vecinos denuncian apagones continuos de más de 20 horas, quedando apenas con pequeños intervalos de servicio.

En la capital, usuarios señalaron que mientras barrios enteros permanecían a oscuras, zonas vinculadas a instituciones militares y turísticas sí tenían electricidad, lo que aumenta el descontento y la percepción de desigualdad en el acceso al servicio.

Sin cronograma claro

Ni la UNE ni el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) han publicado un cronograma provincial detallado. La única información oficial es que más del 50 % del país sufrirá apagones simultáneos durante el horario pico, y que la incorporación de nuevas unidades de generación dependerá de reparaciones en termoeléctricas que llevan meses averiadas.

La falta de transparencia alimenta rumores y temores. En redes sociales, la UNE se vio obligada a desmentir que existiera un plan de apagón total de 72 horas, pero no ofreció un horizonte concreto de mejora.

Voces desde la oscuridad

En redes sociales, los cubanos describen un panorama asfixiante.

“Llevamos tres noches durmiendo en el balcón porque dentro de la casa no se puede estar del calor”, denunció un vecino de Santiago. “La comida se me echó a perder toda, ¿quién me la repone?”, se preguntó una madre de Camagüey tras pasar 21 horas sin electricidad. “Los viejos aquí cocinan con leña porque no hay gas ni corriente”, relató un residente de Artemisa.

Estas expresiones reflejan el impacto directo sobre la vida cotidiana: pérdida de alimentos, imposibilidad de refrigerar medicinas, niños y ancianos sometidos a temperaturas extremas, y un creciente malestar social que el régimen intenta contener.

Una crisis sin salida a corto plazo

Las autoridades insisten en que se trabaja para restablecer unidades generadoras, pero reconocen que las averías son múltiples y los mantenimientos se acumulan. Mientras tanto, millones de cubanos siguen atrapados en un ciclo de apagones que, más allá de las cifras técnicas, significa vivir más horas en la oscuridad que con luz.

La población percibe que el país se hunde cada vez más en el colapso energético y que el Gobierno no ofrece soluciones reales. En palabras de un internauta habanero: “Aquí la electricidad llega como visita: aparece un rato y después se va”.

Con este panorama, Cuba afronta una de las crisis eléctricas más duras de los últimos años, donde la oscuridad se ha convertido en parte del día a día.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias