
Negligencia médica en Guantánamo: joven pierde a su bebé tras no ser ingresada pese a señales de parto
La tragedia golpeó a la familia de Erisyanni Tabera, una joven guantanamera que perdió a su hija por presunta negligencia médica en el hospital Agustino Neto de Guantánamo.
El pasado 16 de agosto, con 37 semanas de embarazo, Erisyanni expulsó el tapón mucoso, una señal de que su cuerpo se preparaba para el parto. Acudió de inmediato al hospital, pero el personal médico decidió enviarla de regreso a casa, sin hospitalizarla ni iniciar un seguimiento cercano.
Confiando en el criterio de los especialistas, la joven volvió a su hogar y continuó su rutina a la espera del nacimiento. Sin embargo, pasaron los días sin que sintiera contracciones ni señales claras de trabajo de parto. Preocupada, volvió al centro de salud. Allí recibió la peor noticia: su bebé había muerto dentro del útero.
Según le informaron, la niña había defecado dentro del vientre antes de morir, lo que obligó a practicarle una cirugía de urgencia para extraerla y limpiar el útero de la madre.
La opinión médica
Consultado por ClickCuba, el doctor Miguel Ángel Ruano, explicó que la pérdida del tapón mucoso no implica necesariamente un parto inminente, pero sí debe ser un punto de alerta y vigilancia médica, sobre todo en embarazos a término.
“Tenía que haber quedado hospitalizada por ruptura del tapón mucoso, ya que el parto podía iniciarse en cualquier momento. Iniciaba el trabajo de parto y el periodo de dilatación, y eso no fue tenido en cuenta”, precisó el especialista.
Ruano señaló que, en general, un bebé debe nacer dentro de las 24 horas posteriores a la rotura de la fuente, para minimizar el riesgo de infecciones y complicaciones. En este caso, la falta de monitoreo y atención oportuna pudo haber sido determinante.
Un sueño truncado
La familia de Erisyanni está devastada. La joven llevó un embarazo normal, sin complicaciones, soñando con ver el rostro de su hija. Hoy, ese anhelo se ha convertido en duelo y dolor.
Este caso se suma a múltiples denuncias por deficiencias en el sistema de salud cubano, donde la falta de recursos, personal y protocolos de atención actualizados sigue costando vidas que, con atención adecuada, podrían salvarse.







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