Humberto López defiende al dueño de Casalinda tras revelación de 14ymedio sobre atropello múltiple en La Habana

El atropello múltiple ocurrido la madrugada del 25 de agosto en el Paseo de Galiano, en Centro Habana, sigue generando polémica. El hecho dejó una mujer muerta y ocho personas heridas, y ha estado rodeado de un inusual silencio oficial.

En medio de la indignación pública, el vocero de la dictadura cubana, Humberto López, salió en defensa del ciudadano italiano Bartolomé (Berto) Savina —propietario de la tienda en divisas Casalinda—, señalado por el medio independiente 14ymedio como el presunto autor del suceso.

El respaldo oficial

En una publicación en su perfil de Facebook, López aseguró que Savina “no guarda relación alguna” con el atropello y que “se encuentra fuera de Cuba desde el lunes 18 de agosto”. Agregó que su relación con el país y los cubanos “tiene larga data y prestigio demostrado”.

El presentador de la televisión oficial también afirmó que “existe una investigación en curso” y que serán “las autoridades competentes” las que informen “en respeto de los derechos y garantías del debido proceso”. Aprovechó para atacar a los medios independientes, acusándolos de “manipular” y “utilizar el dolor como arma” y afirmando: “No buscan la verdad, no les interesa. Mienten una vez más, como siempre hacen”.

La investigación de 14ymedio

La versión de López contradice la publicada por 14ymedio, que cita a testigos y fuentes cercanas al caso, quienes identifican a Savina como el conductor de un Audi rojo que circuló en sentido contrario por calles como Reina y Galiano, arrollando a transeúntes de forma intencional y bajo los efectos de drogas.

Entre las víctimas se encuentra Mairovis Valier Heredia, de 34 años, madre de tres hijos, uno de ellos en formación militar en las FAR. Su familia asegura no haber recibido información oficial ni apoyo, y exige “la pena máxima” para el responsable.

Un caso bajo hermetismo

Desde que ocurrió el suceso, el Ministerio del Interior solo ha informado de manera escueta que el autor es un “ciudadano extranjero residente en el país”, sin precisar identidad ni nacionalidad. El contraste entre la investigación independiente y la defensa pública de López refuerza las sospechas de un posible encubrimiento, especialmente por los vínculos del empresario con figuras influyentes dentro del régimen.

El caso se ha convertido en un nuevo ejemplo del control informativo y la opacidad institucional en Cuba, donde la justicia parece ceder ante los intereses políticos y económicos de quienes gozan de protección oficial.

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