Grave situación de madre e hijo en Pueblo Nuevo, Matanzas: vecinos piden ayuda urgente

En el barrio de Pueblo Nuevo, Matanzas, una escena de extrema necesidad ha conmovido a cientos de personas en redes sociales. La usuaria Dayana Silot Piedra compartió un mensaje en Facebook que expone la dura realidad de una madre ciega y su hijo con una enfermedad nerviosa, quienes viven prácticamente al borde de la inanición.

“Hoy casi estaban desmayados del hambre”, denunció Silot en su publicación, explicando que, a pesar de los esfuerzos de su familia por ayudarlos, las necesidades superan por mucho lo que pueden ofrecer. Los afectados residen en la calle San Vicente, entre Las Mercedes y San Francisco, y dependen de la solidaridad de sus vecinos para conseguir algo de alimento.

“Si alguien hace comida y le sobra, por favor piensen que antes de botarla hay personas que lo necesitan como ellos”, escribió, acompañando sus palabras con imágenes que muestran el visible deterioro físico de la anciana y su hijo.

Una realidad que se repite en toda Cuba

Este caso es solo uno de miles que se viven en la isla, donde la crisis económica, la inflación y el desabastecimiento han empujado a una gran parte de la población a situaciones extremas. En barrios de todo el país, las historias de adultos mayores que sobreviven con pensiones miserables, enfermos sin medicamentos y familias que dependen de la caridad de otros para comer, se han vuelto cotidianas.

La falta de un sistema de asistencia social funcional y el colapso de la distribución estatal de alimentos han dejado a los más vulnerables completamente desprotegidos. Las llamadas “canastas básicas” llegan incompletas o con meses de retraso, mientras que los precios en el mercado informal resultan inalcanzables para la mayoría, cuyo salario promedio ronda los 3.000 pesos cubanos, insuficientes incluso para cubrir una semana de comida.

El hambre como urgencia silenciosa

Organismos internacionales y activistas han alertado sobre el deterioro acelerado de las condiciones de vida en Cuba, señalando que el hambre, aunque pocas veces visible en las estadísticas oficiales, está golpeando con fuerza a sectores cada vez más amplios de la población.

En pueblos y ciudades, se multiplican las redes de ayuda comunitaria que intentan suplir la ausencia del Estado, pero la magnitud del problema hace que estas iniciativas resulten insuficientes. Casos como el de Pueblo Nuevo son un recordatorio urgente de que, detrás de cada cifra y cada discurso oficial, hay vidas que dependen de la solidaridad inmediata para sobrevivir.

Un llamado a la solidaridad

La publicación de Dayana Silot Piedra ha sido compartida más de 300 veces en menos de un día, despertando gestos de apoyo y promesas de ayuda. Sin embargo, este tipo de casos seguirá repitiéndose mientras no exista un sistema que garantice alimentación y atención médica a quienes no pueden valerse por sí mismos.

En Cuba, el hambre no es una estadística: es una realidad diaria para miles de familias que, como esta madre y su hijo, luchan por sobrevivir un día más.

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