Leonardo Padura y la resignación que no representa al cubano de a pie

En una entrevista publicada el 24 de agosto por El País, el escritor cubano Leonardo Padura afirmó: «En Cuba no nos queda más remedio que incorporar la miseria a la vida y callar». La frase ha generado debate porque, aunque refleja la dura realidad que vive la isla, también transmite un mensaje de resignación que favorece el inmovilismo.

Padura describió con claridad el impacto de la crisis energética y económica, pero también reconoció que ha instalado en su casa un sistema de baterías con paneles solares valorado en unos 4.000 dólares. Un lujo al que solo accede una minoría y que lo protege de los apagones que afectan durante horas —e incluso días— a la mayoría de los cubanos. Mientras miles reorganizan su vida diaria en función de cuándo hay luz para cocinar, conservar alimentos o simplemente encender un ventilador, el escritor puede garantizarse electricidad continua.

En la entrevista también recordó las protestas del 11 de julio de 2021, señalando que el “Gobierno” impuso condenas ejemplarizantes de hasta diez años de prisión por romper un cristal. Reconoció que el miedo es real y que “la gente sufre y calla”, una verdad innegable en un país donde reclamar puede costar la libertad.

Sin embargo, normalizar la miseria y el silencio como única salida no representa a todos los cubanos. Hay quienes, a pesar del riesgo, denuncian, se organizan y buscan soluciones. El mensaje de que no queda más remedio que callar ignora esa resistencia y, viniendo de una figura con reconocimiento internacional y libertad para publicar fuera de Cuba, resulta aún más cuestionable.

Padura disfruta de privilegios que el cubano común no tiene: puede escribir sin las presiones de las editoriales controladas por el Estado, publicar en más de 30 idiomas y tener presencia mediática global. Esa posición le da una voz con potencial para visibilizar las injusticias y estimular el debate, no para reforzar la idea de que la resignación es inevitable.

En un país donde el régimen se beneficia del miedo y la pasividad, las palabras de los intelectuales importan. Y aunque Padura retrata con precisión la asfixia que se vive en Cuba, su afirmación de que solo queda “incorporar la miseria a la vida” es un mensaje que, desde su posición, no debería normalizar. El cubano de a pie no puede darse ese lujo: su lucha diaria es sobrevivir, sí, pero también resistir para que esa miseria deje de ser la norma.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias