Cubana en Italia asegura que su inversión más segura está en Cuba

En una transmisión en vivo en TikTok, la cubana Virgen Molinari, residente en Italia desde hace 24 años y ciudadana italiana, defendió con orgullo su decisión de destinar todas sus inversiones a Cuba, evitando invertir en el país europeo donde vive.

Desde que llegó a Italia, Molinari asegura que tuvo claro que su patrimonio lo construiría en su tierra natal. “Yo hice un restaurante en Cuba que está valorado en una Ferrari y una casa valorada en una Maserati”, afirmó. Según su experiencia, en Italia ha visto disputas familiares e incluso violencia por herencias, y considera que un inmigrante tiene aún menos garantías:

“Tú que eres latina… te mandan para la calle como si nada.”

Molinari sostiene que en Cuba su propiedad está segura:

“En mi tierra, en mi casa, con mis papeles, nadie me puede sacar.”

Su mensaje, directo y seguro, busca resaltar que su país le ofrece una base firme para sus bienes, algo que, según ella, no encontraría en Italia.

Otros inversores cubanos no corrieron la misma suerte

Aunque Molinari afirma que su inversión en Cuba está protegida, existen casos recientes que muestran un panorama muy distinto para otros cubanos que regresaron e invirtieron en la isla.

Uno de ellos es el de Juan Carlos Hernández Mora, cubano-alemán que volvió a Cuba para desarrollar un negocio turístico. Su proyecto terminó en tragedia: fue condenado a 12 años de prisión por delitos que denuncia como fabricados, perdió su hostal y su vivienda, y no podrá salir del país hasta 2030.

También está la historia de Zorabel López Arévalo, joven repatriada que abrió el bar-restaurante Zona VIP en Alamar, La Habana del Este. Tras rechazar las insinuaciones sexuales de un jefe de sector de la Policía, su local fue clausurado sin hallarse pruebas de ilegalidades, le decomisaron mercancías y le retiraron la licencia de cuentapropista. Ninguna de sus apelaciones prosperó y perdió por completo su negocio.

Estos casos muestran que, aunque para algunos como Virgen Molinari invertir en Cuba parece una apuesta segura, otros han visto cómo sus bienes eran arrebatados en cuestión de días, sin amparo legal efectivo. La experiencia de cada inversor depende, más que de su esfuerzo o capital, de un entorno marcado por la inseguridad jurídica y la discrecionalidad de las autoridades.

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