Muere en prisión el joven Kevin Caraballo tras una huelga de hambre: familiares denuncian amenazas y exigen justicia

El pasado sábado 16 de agosto falleció en la prisión de Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, el joven Kevin Caraballo, de 24 años. Su muerte, ocurrida en circunstancias denunciadas como inhumanas, ha desatado indignación y denuncias públicas contra el régimen cubano.

El ex preso político y activista Alejandro Garlobo, vecino del reparto Escribano —donde también residía Caraballo—, dijo a ClickCuba “Un amigo mío falleció y no falleció, lo mató la dictadura. Le querían meter una bola de años por cosas que no hizo, sin pruebas, y aun así lo condenaron”, escribió.

De acuerdo con su testimonio, Caraballo llevaba días en protesta dentro del penal, en huelga y con puntillas incrustadas en la cabeza, una muestra extrema de resistencia ante lo que consideraba una condena injusta. Sin embargo, las autoridades penitenciarias “no hicieron nada” para atender su situación.

Tras la muerte, agentes del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) habrían acudido a la casa de la familia para intimidarlos, luego de que estos, destrozados por el dolor, comenzaran a exigir justicia.

“Yo estuve en esa prisión y sé cómo trabajan allí: son unos perros”, denunció Garlobo, quien estuvo encarcelado en Nieves Morejón y autorizó el uso de su nombre para visibilizar el caso.

La muerte de Caraballo se suma a una larga lista de fallecimientos bajo custodia en cárceles cubanas, donde organizaciones de derechos humanos denuncian maltratos, negligencia médica y hostigamiento a las familias que se atreven a denunciar.

Un joven de apenas 24 años murió el 16 de agosto, dejando al descubierto, una vez más, la violencia estructural del sistema penitenciario cubano.

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