
Trump lanza flotilla militar en el Caribe y Maduro responde con amenazas
El Caribe vuelve a convertirse en escenario de tensión geopolítica tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de desplegar una poderosa flotilla de barcos y más de 4 000 infantes de marina en aguas cercanas a América Latina. El movimiento, presentado oficialmente como parte de la “guerra contra el narcotráfico”, apunta directamente al régimen de Nicolás Maduro, acusado durante años de encabezar el llamado Cartel de los Soles.
El despliegue incluye el buque anfibio USS Iwo Jima, destructores, un submarino nuclear, aviones de reconocimiento y equipos especializados en interdicción marítima. Washington asegura que se trata de una operación para cortar las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos, aunque la magnitud de la movilización militar revela también un mensaje político: la administración Trump no está dispuesta a tolerar la permanencia del chavismo en el poder sin incrementar la presión.
Maduro: “Soy un hombre de paz”
Desde Caracas, Nicolás Maduro reaccionó con un discurso televisado donde intentó proyectar serenidad y desafío a la vez.
“Soy un hombre de paz”, dijo, antes de lanzar una advertencia directa a Washington: “No se atrevan, porque la respuesta puede ser el inicio del final del imperio norteamericano”.
El mensaje fue acompañado por un inusual despliegue de respaldo interno. Gobernadores, ministros, altos mandos militares y la Asamblea Nacional chavista cerraron filas en defensa del mandatario, presentando la operación estadounidense como una amenaza a la soberanía venezolana.
Cabello: “Nuestro mar está resguardado”
Diosdado Cabello, número dos del chavismo y actual ministro de Interior y Justicia, respondió con un tono más confrontativo.
“Nosotros también estamos desplegados en todo el Caribe que nos corresponde. Ese es nuestro mar, nuestro territorio, y está resguardado”, afirmó.
Cabello negó de plano las acusaciones sobre narcotráfico y llegó a señalar que el verdadero cartel era la propia DEA, “la única organización que opera a la luz del día bajo las órdenes del Gobierno de Estados Unidos”.
América Latina dividida
La reacción internacional no se hizo esperar. En Colombia, el presidente Gustavo Petro criticó la decisión de Trump, advirtiendo que incrementa el riesgo de confrontaciones en la región. Propuso, en cambio, un trabajo conjunto entre Bogotá y Caracas para enfrentar al crimen organizado.
Mientras tanto, desde el exilio, voces opositoras venezolanas celebraron el paso de Washington como un mecanismo de presión real sobre el régimen chavista. María Corina Machado agradeció implícitamente el respaldo de Estados Unidos y lo calificó como “un recordatorio de que el mundo no se ha olvidado de los venezolanos que luchan por libertad”.
Un tablero en movimiento
La medida marca un nuevo capítulo en la pugna entre Caracas y Washington. Para el chavismo, representa la oportunidad de reforzar su narrativa de resistencia frente al “imperialismo”, buscando cohesión interna en medio de la crisis económica y política. Para la oposición, es un punto de apoyo externo que podría debilitar aún más a un régimen cuestionado por crímenes de lesa humanidad y vínculos con el narcotráfico.
Mientras tanto, en las aguas del Caribe, la flotilla estadounidense navega como recordatorio de que Venezuela no solo enfrenta sanciones diplomáticas, sino ahora también la presión tangible de una potencia militar a las puertas de su territorio.







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