
Desaparece icónica escultura del “Hombre de Piedra” en Baconao, un símbolo de la infancia de generaciones de santiagueros
La noticia de la desaparición de la emblemática escultura del “Hombre de Piedra”, ubicada en el Parque Baconao, Santiago de Cuba, ha despertado una oleada de nostalgia y tristeza entre los cubanos, especialmente entre quienes crecieron visitando este sitio. La figura, también conocida como “Hombre de Cromañón”, formaba parte del imaginario infantil de varias generaciones y era uno de los puntos más fotografiados del lugar.


El usuario Ze Bob compartió en redes sociales imágenes del antes y después de la escultura, mostrando el lamentable estado en que quedó tras su deterioro. “Murió uno de los personajes de mi infancia… El Hombre de Piedra, el Hombre de Cromañón… como quiera, era el mismo”, escribió, reconociendo que aunque en el país ocurren problemas más graves, para él esta pérdida representa la desaparición de un mito personal.
Las reacciones no se hicieron esperar. Comentarios de usuarios como Naomi Tamara Castañeda lamentaron “el abandono y la despreocupación” que llevaron a la pérdida de “un icono de nuestra infancia”. Otros, como Yeider Jesús Mendoza, ampliaron el sentimiento a un problema mayor: “Qué triste ver cómo nuestra cultura y un país entero se cae a pedazos”.
Para muchos santiagueros, esta escultura era parte esencial de la identidad local. Betty Pérez resumió el sentir colectivo: “Para todos los santiagueros era importante esa escultura”. Mientras tanto, voces como la de Susana Carrasquero señalaron que “sin mantenimiento, todo se derrumba”.
El deterioro y posterior desaparición de esta obra no solo representa la pérdida de un elemento turístico y cultural, sino que se ha convertido en un símbolo del abandono que sufren muchas infraestructuras en Cuba. Como expresó Manuel Mateos Melis desde Uruguay: “Muy pronto será la historia y los buenos recuerdos los que van a desaparecer”.
El “Hombre de Piedra” deja un vacío tangible en el paisaje de Baconao, pero también en la memoria de quienes crecieron viéndolo. Una pérdida que para muchos es un recordatorio de que el descuido y la falta de preservación cultural terminan por borrar no solo monumentos, sino también pedazos de historia.







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