Colombia de luto: el atentado que apagó la vida de Miguel Uribe Turbay

La madrugada de este lunes Colombia despertó con una noticia que sacude a toda la nación: el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay falleció en la Fundación Santa Fe de Bogotá, tras más de dos meses de agonía provocada por un atentado que marcó un antes y un después en la campaña electoral rumbo a 2026.

El ataque ocurrió el 7 de junio en el parque El Golfito, barrio Modelia de Fontibón, mientras Uribe participaba en un acto político. Un adolescente de apenas 14 años, usado como sicario, le disparó a quemarropa, impactándolo en la cabeza y la pierna. El menor fue capturado tras un intercambio de disparos, y las investigaciones apuntan a una red criminal cuyo autor intelectual sería alias El Costeño.

Una lucha por la vida que Colombia siguió de cerca

Uribe fue trasladado de urgencia y sometido a múltiples cirugías neurológicas. Durante semanas, su estado se mantuvo crítico, con complicaciones por sangrados cerebrales y daño neurológico severo. El país entero siguió su evolución, aferrado a la esperanza. Finalmente, a las 2:00 de la madrugada de este 11 de agosto, su esposa María Claudia Tarazona confirmó el deceso.

Violencia política: una herida que no cierra

El asesinato de Miguel Uribe Turbay no es un hecho aislado. Es la muestra brutal de que en Colombia la violencia política sigue viva, que la intolerancia y el uso del crimen para acallar voces se mantienen como armas de quienes temen la democracia. Las reacciones no se hicieron esperar: desde expresiones de indignación hasta llamados a una Marcha del Silencio en su memoria, mientras la Fiscalía promete llevar a los responsables ante la justicia.

El peso de una historia marcada por la violencia

Nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala e hijo de la periodista Diana Turbay, asesinada en 1991 durante un fallido operativo de rescate tras su secuestro, Miguel Uribe creció con la sombra de la violencia. Se convirtió en una figura clave de la derecha colombiana: concejal, secretario de Gobierno de Bogotá, candidato a alcalde y senador desde 2022.

Su vida y su muerte resumen una dolorosa realidad latinoamericana: en nuestra región, el precio de hacer política honesta todavía puede ser la vida misma. Hoy Colombia llora a un hombre que, pese a las amenazas, eligió no callar.

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