Funcionarios por encima del pueblo: EE.UU. denuncia la estructura desigual de los regímenes de Cuba y Venezuela

La Embajada de Estados Unidos en Cuba ha publicado un contundente mensaje en sus plataformas oficiales donde denuncia que los regímenes de La Habana y Caracas “colocan a los funcionarios por encima de sus ciudadanos”, en referencia a la profunda desigualdad estructural, la represión política y el uso clientelar de los recursos estatales en ambas dictaduras.

El comunicado, divulgado a través del portal ShareAmerica, no se limita a un señalamiento político: expone un patrón sistemático de privilegios para la élite gobernante y maltrato institucional para el pueblo.

Una clase privilegiada que vive al margen del colapso

La declaración estadounidense subraya que los altos funcionarios de estos regímenes gozan de viviendas exclusivas, acceso privilegiado a alimentos, medicamentos, servicios de salud y energía, incluso en medio del colapso de los sistemas públicos. Mientras tanto, los ciudadanos enfrentan una escasez crónica de productos básicos, apagones de hasta 20 horas diarias, salarios insuficientes y una represión constante por exigir derechos fundamentales.

En Cuba, los privilegios de la cúpula comunista contrastan con la miseria generalizada. Ministros, militares y altos cargos viven en zonas residenciales con todas las comodidades, mientras millones de cubanos sobreviven con pensiones que no alcanzan para un litro de aceite.

“El pueblo paga con hambre, oscuridad y miedo. El funcionario no se moja, no se apaga, no hace cola. No es una metáfora: es la realidad cotidiana”, comentó a ClickCuba una fuente que trabajó en el sector estatal.

Represión legalizada y ausencia de justicia

El comunicado también hace énfasis en cómo los regímenes de Cuba y Venezuela han construido un aparato legal que garantiza la impunidad de sus funcionarios, mientras castiga duramente a quienes disienten. Las detenciones arbitrarias, los juicios sumarios y el encarcelamiento de opositores, periodistas y simples ciudadanos son parte de un sistema diseñado para perpetuar el poder de una minoría.

En el caso cubano, más de mil personas siguen presas por haber salido a protestar el 11 de julio de 2021. Ningún represor ha sido juzgado. Por el contrario, los oficiales responsables de los abusos son ascendidos o condecorados.

Recursos del Estado al servicio del poder, no del pueblo

Estados Unidos denuncia también el uso corrupto y clientelar del aparato estatal. Empresas controladas por los militares, como GAESA en Cuba, manejan los ingresos más lucrativos del país. El dinero público no se invierte en hospitales, escuelas o salarios dignos, sino en sostener una élite que se reproduce a sí misma mediante el control de la economía, los medios y la represión.

Uno de los ejemplos más evidentes es el sistema de exportación de servicios médicos. Miles de profesionales cubanos son enviados al extranjero en condiciones de semi-esclavitud, obligados a entregar entre el 75 % y el 90 % de su salario al régimen. Muchos de ellos escapan en busca de libertad, pero son castigados con la prohibición de regresar a Cuba por ocho años, y sus familias sufren represalias.

La impunidad como norma

La embajada norteamericana alerta que esta estructura de privilegios, represión e impunidad convierte a los Estados en enemigos de sus propios pueblos. “En lugar de rendir cuentas ante sus ciudadanos, estos regímenes los someten”, subraya el texto. Para Washington, este tipo de gobernanza no solo impide el desarrollo económico y social, sino que bloquea toda posibilidad de cambio democrático real.

Compromiso con los pueblos, no con los gobiernos

Estados Unidos reafirma en su mensaje que su política está enfocada en apoyar a los pueblos de Cuba y Venezuela, no a sus regímenes. La denuncia pública es parte de una estrategia que combina sanciones dirigidas, presión diplomática, visibilidad mediática y respaldo a la sociedad civil.

En palabras de un funcionario citado por ShareAmerica: “No se trata de ideología, sino de dignidad humana. Nadie debe temer a su gobierno por pensar diferente o por pedir una vida mejor”.

Un pueblo silenciado, pero no rendido

Aunque los gobiernos de Cuba y Venezuela intenten controlar el relato, encarcelar voces y blindar sus privilegios, la realidad se impone. La desigualdad, el miedo y el abandono estatal no pueden esconderse bajo discursos huecos. Y mientras las élites viven aisladas del dolor de sus pueblos, las denuncias como la de este 24 de julio siguen recordando al mundo que en el fondo, el verdadero conflicto no es entre países, sino entre el poder impune y la ciudadanía olvidada.

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