
EE. UU. ataca instalaciones nucleares iraníes e Irán responde con misiles: escala el conflicto regional
En menos de 24 horas, el conflicto entre Irán e Israel ha dado un giro crítico con la entrada directa de Estados Unidos en el escenario bélico, mediante una ofensiva aérea coordinada contra instalaciones nucleares iraníes. La reacción de Teherán no se hizo esperar: una ola de misiles fue lanzada contra Israel y bases militares estadounidenses en Oriente Medio. El mundo asiste con creciente preocupación a una escalada que amenaza con extenderse a todo el golfo Pérsico.
La operación estadounidense: un ataque quirúrgico con mensaje político
La madrugada del sábado 22 de junio, fuerzas estadounidenses ejecutaron la denominada “Operación Midnight Hammer”, una serie de bombardeos aéreos dirigidos contra tres sitios estratégicos del programa nuclear iraní: Fordow, Natanz e Isfahán. Según fuentes del Pentágono, se emplearon bombarderos B‑2 y misiles Tomahawk de alta precisión. La Casa Blanca calificó la operación como una acción preventiva ante el riesgo “inminente” de un desarrollo nuclear iraní con fines militares.
El expresidente y actual jefe de Estado, Donald Trump, aseguró que “Estados Unidos ha demostrado su determinación y capacidad para actuar con contundencia frente a amenazas existenciales”. Irán, por su parte, minimizó el impacto de los ataques y calificó la operación como un “acto ilegal de guerra”.
Irán responde con fuerza: misiles sobre Israel y ataques a bases de EE. UU.
Horas después del ataque estadounidense, Irán lanzó una operación de represalia bajo el nombre de “Promesa Verdadera III”. Cientos de misiles y drones impactaron distintas ciudades israelíes, incluyendo Tel Aviv, Haifa y Jerusalén, donde se reportaron al menos 23 heridos y varios daños materiales. Las sirenas antiaéreas sonaron durante toda la madrugada, mientras el sistema de defensa israelí Domo de Hierro interceptaba parte de los proyectiles.
De manera simultánea, Irán amplió su ofensiva hacia intereses estadounidenses en la región. Misiles de mediano alcance fueron disparados contra la base aérea de Al Udeid en Qatar —una de las más importantes del Pentágono en la región— así como contra posiciones militares en Irak. Washington confirmó que varias explosiones alcanzaron el perímetro de las instalaciones, aunque no se reportaron víctimas mortales.
Israel intensifica la presión: bombardeo en Teherán y blanco político
En respuesta a los ataques iraníes, Israel amplió sus objetivos más allá de las instalaciones militares y nucleares. Durante la noche del domingo, misiles israelíes alcanzaron la prisión de Evin en Teherán, conocida por albergar a disidentes y presos políticos, así como varios cuarteles de la Guardia Revolucionaria. El gobierno israelí justificó los bombardeos como un intento de debilitar “el aparato represivo del régimen iraní”.
Estas acciones marcan un cambio en la naturaleza del conflicto, que comienza a transitar del ámbito estrictamente militar al político y simbólico, abriendo un nuevo frente en la confrontación entre Tel Aviv y Teherán.
Reacciones internacionales: temor a una guerra regional
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. Naciones Unidas convocó una sesión urgente del Consejo de Seguridad, mientras líderes de la Unión Europea, China y Rusia han llamado al cese inmediato de las hostilidades. Las principales potencias advierten del riesgo de que el conflicto escale a una guerra regional de gran envergadura, especialmente si se produce el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la situación como “extremadamente peligrosa para la paz global”, e instó a las partes a regresar a la vía diplomática.
Un escenario incierto
La entrada directa de Estados Unidos en el conflicto modifica de manera radical el equilibrio de fuerzas en la región. La pregunta que queda en el aire es si estamos ante una escalada puntual o el inicio de una guerra abierta en el golfo Pérsico. Mientras tanto, miles de ciudadanos en Irán, Israel y los países vecinos se preparan para lo peor: una guerra total con consecuencias imprevisibles.







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