El régimen cita al Gran Maestro Masónico Juan Kessel en un nuevo acto de injerencia estatal

La Seguridad del Estado del régimen cubano citó esta semana al Gran Maestro Interino de la Gran Logia de Cuba, Juan Alberto Kessel Linares, en lo que representa una nueva maniobra de control e intimidación contra las pocas instituciones que aún conservan algo de autonomía en el país.

La citación, que tuvo lugar poco después de que Kessel asumiera de forma interina el liderazgo de la masonería cubana, evidencia el interés del aparato represivo por intervenir directamente en los asuntos internos de esta organización centenaria, con fuerte presencia en toda la Isla.

La masonería bajo presión

Kessel asumió el cargo el pasado 25 de mayo, tras la destitución del anterior Gran Maestro, Mayker Filema Duarte, en medio de una crisis interna provocada por escándalos financieros y luchas de poder. A pesar de que su designación responde a los propios mecanismos institucionales de la masonería, el régimen no ha tardado en mostrar su incomodidad.

Según denuncias recogidas por CubaNet, la Seguridad del Estado ha intentado en otras ocasiones intervenir en los procesos de elección y toma de decisiones dentro de la Gran Logia, favoreciendo a figuras afines al sistema o directamente vinculadas a su aparato de control.

¿Qué teme el régimen?

El creciente interés del régimen por intervenir en la masonería podría estar vinculado al rol histórico que esta institución ha jugado en momentos claves de la historia cubana. Con una base cívica, autónoma y extendida por todo el país, las logias representan un potencial espacio de organización que el poder no puede permitirse perder de vista.

En un contexto de crisis total —económica, política y social—, cualquier estructura no controlada por el Partido Comunista es percibida como una amenaza. De ahí el acoso, la vigilancia y las citaciones.

El silencio institucional

Hasta el momento, la Gran Logia de Cuba no ha emitido una declaración pública sobre esta citación. Tampoco se conocen los detalles del interrogatorio ni los motivos formales por los que fue citado el Gran Maestro. Sin embargo, lo que está claro es que se trata de una advertencia, y que la Seguridad del Estado sigue empeñada en silenciar y someter a todo aquel que pretenda actuar con independencia.

Una estrategia conocida

Este tipo de citaciones no son nuevas. El régimen utiliza estos métodos para intimidar a líderes religiosos, académicos, activistas, periodistas y, ahora, a dirigentes masónicos. La estrategia es clara: generar miedo, crear divisiones internas y reforzar la vigilancia sobre espacios que puedan escapar al control totalitario.

En resumen, el caso de Juan Kessel es una muestra más de que en Cuba no hay espacio para la autonomía. Ni siquiera dentro de instituciones históricas como la masonería. Todo lo que el régimen no controla, lo reprime o lo infiltra. Y mientras la Seguridad del Estado cita a un Gran Maestro, el país se hunde en apagones, hambre y desesperanza.

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