Etecsa “cede”, pero todo sigue igual: tarifas altas, censos discriminatorios y represión digital encubierta

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) ha comenzado un censo para identificar a estudiantes universitarios con líneas móviles a su nombre, con el supuesto objetivo de ofrecerles un segundo paquete de datos móviles mensual. Lejos de ser una respuesta justa a las recientes protestas del sector universitario, la medida representa otro mecanismo de control social y segmentación digital promovido por el régimen cubano, que vuelve a jugar con las necesidades del pueblo para mantener su poder.

Un paquete extra… con letra pequeña

Según lo anunciado, los estudiantes censados podrán comprar un segundo paquete de 6 GB por 360 CUP, sumando así un total de 12 GB mensuales por 720 CUP. Sin embargo, esta “concesión” no soluciona la raíz del problema: las tarifas siguen siendo impagables para la mayoría de los jóvenes en un país donde el salario medio no alcanza los 4.000 CUP.

Además, el beneficio solo aplica para quienes tengan una línea a su nombre, lo cual representa apenas el 22 % del estudiantado, según datos revelados en televisión nacional. Es decir, la mayoría queda excluida, justo en medio de un tarifazo que restringe las recargas en moneda nacional a un solo paquete mensual, dejando a miles sin acceso estable a internet para estudiar.

Etecsa no escucha, impone

Durante su intervención en la Mesa Redonda, la presidenta de Etecsa, Tania Velázquez Rodríguez, intentó vender la medida como una acción en favor de la transformación digital y la prioridad educativa. Pero los hechos hablan por sí solos: no hubo consulta pública, ni diálogo real con los estudiantes, y las demandas de revisión de las tarifas en CUP fueron ignoradas por completo.

Entre las excusas ofrecidas, la funcionaria mencionó la caída de ingresos por recargas internacionales —hoy reducidos al 25 % de lo recaudado en 2021— y la “necesidad de sostenibilidad financiera”. Sin embargo, esta narrativa encubre el verdadero trasfondo: el modelo de negocio de Etecsa está diseñado para exprimir al pueblo, no para servirle.

Una jugada para silenciar el descontento

Tras semanas de indignación en redes sociales y pronunciamientos de universidades enteras, la protesta estudiantil parecía ganar fuerza. Pero el anuncio del paquete “extra” fue suficiente para desmovilizar a muchos, especialmente a quienes ya contaban con línea propia y vieron en esta medida un pequeño respiro.

Etecsa logró lo que buscaba: dividir al estudiantado, fragmentar la protesta, y vender una falsa solución. Como resultado, se desactivó la presión social y se mantuvieron intactas las tarifas abusivas, el acceso limitado a internet y la censura estructural que impide la libertad de expresión en Cuba.

El régimen se sale con la suya, otra vez

Mientras el pueblo sigue sin acceso a una conexión digna, mientras la mayoría de los jóvenes aún depende de familiares para mantener activa su línea, y mientras el acceso digital continúa condicionado por criterios arbitrarios, el régimen cubano vuelve a estafar a su pueblo con promesas huecas.

Etecsa, lejos de ser un ente público al servicio de los ciudadanos, se reafirma como una herramienta del Partido Comunista para controlar la información, lucrar con las necesidades básicas y reprimir cualquier intento de organización independiente.

Lo que pudo haber sido un punto de inflexión para el movimiento estudiantil terminó en una táctica de distracción bien ejecutada por el monopolio estatal. El saldo es claro: todo sigue igual. Tarifas altas, censura activa, conectividad desigual y una dictadura que no cede, sino que maniobra para mantenerse en pie mientras desangra a su población.

ClickCuba | A un click de la noticia

Seguimos documentando las estafas del régimen, aunque intenten disfrazarlas de avances.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias