Pedro Albert Sánchez: “Del otro lado del miedo está el país que necesitamos”

En un extenso y profundo mensaje publicado en su perfil de Facebook, el profesor Pedro Albert Sánchez —ex preso político y referente ético para muchos dentro y fuera de la isla— expresó su total respaldo a las recientes manifestaciones de estudiantes universitarios en Cuba. Lo hizo desde la reflexión crítica, el dolor generacional y una decidida apuesta por la libre asociación como vía para el cambio colectivo.

En su declaración, Sánchez no se limita a solidarizarse con la juventud cubana que ha alzado su voz contra las medidas impuestas por ETECSA; va más allá. A través de diez fundamentos y varias “pinceladas”, hace un llamado urgente a la ciudadanía a reorganizarse desde lo cívico para enfrentar el modelo autoritario que, según él, ha secuestrado el alma de la nación.

“La reciente actitud de varios estudiantes universitarios es un hecho concreto, esperanzador y genuino, de los cuales la Nación está castrada”, escribió.

Con una mirada que mezcla historia, crítica filosófica y análisis político, Sánchez responsabiliza a la élite guerrillera que tomó el poder en 1959 por haber institucionalizado un sistema personalizado, inflexible y represivo que convirtió a la Revolución en mito. Señala cómo este modelo excluyó toda forma autónoma de participación ciudadana, incluyendo el registro legal de organizaciones no gubernamentales dentro del país.

Desde esta perspectiva, insiste en que la protesta estudiantil es mucho más que una reacción puntual: es una semilla que puede romper el aislamiento sistemático y dar paso a “la moral colectiva, la inteligencia colectiva y el coraje colectivo”.

“Los órganos de la Seguridad del Estado soportan a duras penas que alguien exprese aisladamente sus ideas, pero donde quiera que haya indicio de unir voluntades, lo evitan al costo que sea necesario violando nuestro elemental derecho a la libre asociación”, denunció.

El profesor también lanzó una autocrítica generacional por la pasividad o emigración como respuesta frente al deterioro del país, y asumió públicamente su compromiso con la acción pacífica y organizada. Propone reuniones presenciales dominicales en espacios públicos como San Francisco de Asís o el Cristo de Casa Blanca, invitando a todos los que entiendan la necesidad de organizarse desde la bondad y el coraje.

En su escrito, añade referencias religiosas, parábolas y poesía, incluyendo el poema que escribió durante su reclusión en la prisión 1580, donde pasó 59 días en celda de castigo. En esas líneas reafirma que la espiritualidad, la conciencia y el sacrificio personal no deben quedar vacíos si no se traducen en hechos.

“Cuanto haga a partir de la publicación de este escrito, quisiera que lo vean como una forma de impedir que caigan al vacío mis años, mis meses, mis días, mis horas, mis minutos y mis segundos de prisión”, declaró.

Finalmente, Sánchez deja una frase que ha comenzado a resonar entre activistas y ciudadanos dentro de la isla:
“VENGAN, QUE AL OTRO LADO DEL MIEDO ESTÁ EL PAÍS QUE NECESITAMOS.”

Su mensaje no es solo una evaluación del presente, sino una convocatoria a construir el futuro desde la unión cívica, el respeto y la acción concreta. En un contexto en el que pensar diferente sigue siendo criminalizado, su voz se eleva como puente entre generaciones y como símbolo de resistencia sin odio, pero con profunda determinación.

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