El Padre Alberto Reyes Pías llama a superar el egoísmo individual para construir una sociedad basada en la mirada común

En su más reciente reflexión dominical publicada en redes sociales con motivo de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el sacerdote cubano Alberto Reyes Pías lanzó un poderoso llamado a cultivar la “mirada común”, como camino esencial para la unidad, el entendimiento y el bien común en medio de una sociedad marcada por la división y el protagonismo individual.

Apoyado en el Evangelio de Juan (16, 12-15), el Padre Alberto parte de una anécdota con una religiosa que fue superiora durante años, quien confesó lo difícil que le resultaba diferenciar “lo que está mal de lo que no me gusta”. A partir de ese punto, el sacerdote profundiza sobre el desafío de superar las preferencias personales en favor de un bien mayor que incluya a todos.

“Hoy celebramos un misterio de unidad y comunión”, escribió, aludiendo a la Trinidad como símbolo de la armonía en la diversidad. Según el sacerdote, la creación, redención y santificación no son proyectos separados de cada Persona Divina, sino el fruto de una voluntad compartida, una mirada común que trasciende individualismos.

“La mirada común no significa renunciar a nuestros sueños, sino abrirnos a insertarlos de forma que favorezcan el bien mayor, el bien que alcanza a más personas”, señaló. Para el padre Alberto, este don es la clave de una familia sana, de un buen educador, de una empresa con propósito y de un gobierno legítimo. También afirmó que es la base de una Iglesia verdaderamente constructora del Reino de Dios.

Criticando la cerrazón mental de quienes se aferran a sus propias ideas como únicas posibles, advirtió que esta actitud “convierte la vida en un campo de conflicto”, y aseguró que el espíritu trinitario se manifiesta en la capacidad de vivir “en plural, apostando por el ‘somos’ y el ‘nosotros’”.

El mensaje no se limita al plano espiritual, sino que trasciende hacia una profunda crítica social implícita. En un país como Cuba, donde el pensamiento único ha sido impuesto durante décadas y donde se castiga la diversidad de ideas, el llamado del padre Alberto a reconocer y valorar las diferencias como riqueza es, sin duda, una invitación a repensar las estructuras autoritarias que impiden la construcción de un auténtico nosotros.

Una vez más, el sacerdote reafirma su papel como voz profética en medio del pueblo cubano, defendiendo la necesidad de construir juntos, con respeto a la pluralidad, sin caprichos ni imposiciones, sino con el horizonte claro del bien común.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias