Padre Alberto Reyes Pías cuestiona el rol represivo de las fuerzas del Estado en Cuba: “¿Cómo puedes prestarte para acosar a tu propio pueblo?”

El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías ha vuelto a alzar la voz en defensa de la dignidad humana y en denuncia del sistema represivo cubano. En su más reciente publicación titulada “He estado pensando… (116)”, difundida este viernes en su perfil de Facebook, reflexiona sobre el verdadero sentido de la vocación y lanza una dura crítica al uso de las fuerzas militares y de seguridad como herramientas de opresión en lugar de servicio.

Reyes recuerda que la palabra “vocación” proviene del latín vocatus, es decir, “llamado”, y resalta que toda vocación auténtica debe estar guiada por el servicio al bien común. “Estamos en este mundo para construir una casa común”, afirma el sacerdote, destacando que tanto médicos como arquitectos, ingenieros o policías comparten el mismo llamado fundamental: servir.

Pero en Cuba, advierte, esa vocación se ha corrompido. En lugar de proteger a los ciudadanos, las fuerzas del orden responden a un poder que “no sirve al pueblo, sino que se impone sobre él”. En un contexto donde la dictadura exige lealtad ciega y represión, el padre denuncia que el verdadero enemigo del sistema no es el crimen ni la violencia, sino “el propio pueblo que reclama justicia y libertad”.

En su reflexión, Reyes pone énfasis en el acoso sistemático que están sufriendo los estudiantes universitarios cubanos por atreverse a denunciar el alto costo de internet, exigir condiciones dignas y reclamar sus derechos. “No han hecho otra cosa que expresar lo que todo el pueblo siente, que no tienen otro delito que reclamar justicia y libertad”, expresa con firmeza.

La carta es también una interpelación directa a los miembros de las fuerzas represivas. El sacerdote no niega que haya vocación en quienes eligen ser policías o agentes de seguridad, pero subraya que esa vocación no puede estar desconectada de la conciencia. “¿Cómo puedes prestarte para acosar e intimidar a jóvenes que tal vez tienen los mismos pensamientos e ideales de tus propios hijos?”, cuestiona.

En un país donde expresar pensamientos como estos puede costar la libertad o el exilio, Reyes no se esconde: “Sé que no es nada fácil romper las cadenas que te han impuesto. Sólo quiero que no olvides que eres el responsable último del diálogo con tu conciencia”.

Estas palabras se suman a una larga trayectoria del padre Alberto Reyes como voz crítica del régimen cubano, desde su parroquia en la Arquidiócesis de Camagüey. Su llamado no es solo a la resistencia espiritual, sino también a la responsabilidad ética de cada cubano frente a la injusticia.

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