Represión en el Primero de Mayo: Seguridad del Estado impide salir de casa al periodista Boris González Arenas

Como ocurre desde hace años en fechas simbólicas, el periodista independiente Boris González Arenas fue sometido a un cerco policial en su vivienda durante la jornada del Primero de Mayo. Así lo denunció su esposa, Juliette Isabel Fernández Estrada, a través de una publicación en su perfil de Facebook, donde relató el episodio represivo vivido en su hogar.

Fernández Estrada explicó que desde la noche anterior al Día Internacional de los Trabajadores había vigilancia en los bajos del edificio. Al mediodía de la víspera, un agente de la Seguridad del Estado subió hasta su apartamento. “No es nada nuevo el impedimento de salir en esa fecha”, escribió, recordando que situaciones similares ocurren año tras año, también el 16 de abril, el 10 de diciembre y otros días que nunca les explican.

En esta ocasión, el cerco incluyó una “atención cara a cara”. Según el testimonio, Bruno, un joven oficial de la Seguridad del Estado “de buen aspecto y cara de niño bueno”, irrumpió en la vivienda en busca de Boris. Aunque la familia le aseguró que el periodista no se encontraba en casa, el agente mostró incredulidad y se quedó observando a la madre de Juliette con tal fijeza que ella tuvo que preguntarle por qué la miraba así. “Ciertamente, Boris no estaba en casa”, reafirmó Fernández.

El oficial expresó su molestia por no ser recibido con más cortesía y alegó que su presencia no era para causar problemas, sino para asegurarse de que Boris no realizara ninguna “acción provocativa” durante el desfile oficialista.

Fernández Estrada cerró su denuncia criticando la narrativa del régimen: “No me importan todas las fotos que quieran mostrar de la calle Paseo atestada de gente desfilando. Las variadas maniobras represivas sobre las que se sostiene ese desfile le quitan toda credibilidad posible”.

El testimonio de Juliette Isabel revela, una vez más, el uso sistemático de la vigilancia y el hostigamiento como métodos del régimen cubano para controlar a los ciudadanos críticos y evitar cualquier manifestación independiente en fechas con alta carga política. Boris González Arenas, como muchos otros activistas y periodistas independientes, enfrenta una represión constante que trasciende lo simbólico y se convierte en una forma de encierro sin juicio ni ley.

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