Filtran ficha carcelaria del exministro Alejandro Gil: otro engranaje caído del sistema corrupto cubano

Una nueva filtración desde las entrañas del régimen sacude a la opinión pública: se ha hecho pública la ficha carcelaria del exministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil Fernández, uno de los principales rostros del desastre económico que vive el país. La información fue revelada por la cuenta “El Chivo Beee”, que asegura haber accedido directamente a los sistemas del Ministerio del Interior (MININT).

Gil Fernández, quien ocupó el cargo de Ministro de Economía y Planificación hasta su caída en desgracia en febrero de 2024, permanece encarcelado en la Prisión de Guanajay, en la provincia de Artemisa. Según los documentos filtrados, está registrado bajo el número de expediente 12501170 y se encuentra en el colectivo 8, cubículo 816.

La ficha confirma lo que muchos ya sospechaban: está siendo procesado por los delitos de revelación de secretos que comprometen la Seguridad del Estado, tráfico de influencias, cohecho estatal y actos que perjudican la actividad económica. El proceso judicial está en manos de la Fiscalía General y permanece “pendiente”.

Los documentos no solo detallan su situación legal, sino también su información personal: 61 años, casado, nacido en La Habana, con nivel universitario y un solo hijo. Fue clasificado como “Categoría Especial” por el régimen, lo que revela el alto nivel de confianza que le había sido otorgado… hasta que dejó de ser útil.

El golpe a Gil no es casual. Es uno de los artífices de la desastrosa Tarea Ordenamiento, la reforma que prometía estabilidad y terminó hundiendo aún más al pueblo cubano en la miseria, desatando una inflación brutal y acelerando el deterioro del país. Hoy, está tras las rejas como tantos otros, pero no por empobrecer al pueblo, sino por perder el favor del poder.

Desde ClickCuba seguimos alertas. Este caso demuestra, una vez más, que en Cuba el poder no perdona, pero tampoco se purifica: simplemente recicla a sus piezas, las sacrifica para preservar una fachada, mientras el pueblo sigue pagando los platos rotos.

Cuba vive una dictadura donde la corrupción no se castiga por moral, sino por conveniencia.

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