
Denuncian la falta de ética médica en el caso del niño Damir Ortiz: Doctor se somete al régimen en lugar de defender el tratamiento del menor
En medio de la desesperada lucha por la vida del niño cubano Damir Ortiz, el Doctor Barroso Sánchez ha sido señalado por su falta de compromiso con la ética médica y su sometimiento a las directrices del régimen, en lugar de abogar por el mejor tratamiento posible para el menor. La denuncia fue realizada por el Dr. Miguel Ángel Ruano Sánchez, presidente del Gremio Médico Cubano Libre, quien cuestionó públicamente la actitud del galeno en la gestión del caso.
Según el Dr. Ruano, Barroso Sánchez ha priorizado el miedo a las represalias del gobierno sobre la salud del niño, desestimando las preocupaciones de la familia y minimizando la gravedad de la situación con frías referencias a escalas de pronóstico de muerte. Esta actitud ha generado indignación entre la comunidad médica independiente y los familiares de Damir, quienes exigen una atención médica sin condicionamientos políticos ni ideológicos.
Negligencia y falta de humanismo
En su publicación en redes sociales, Ruano Sánchez denunció que el Dr. Barroso Sánchez ha mostrado una preocupante indiferencia ante la lucha por la vida de Damir, siguiendo órdenes del sistema en lugar de ejercer su deber con independencia y ética. “Deje a un lado su exposición de las ‘escalas internacionales de pronósticos de muerte’, esa información es irrelevante para la madre del niño y solo la desestabiliza emocionalmente”, señaló el doctor en su mensaje, criticando el abordaje técnico y deshumanizado del caso.
Además, enfatizó que los médicos cubanos tienen la obligación de atender a sus pacientes sin discriminación social, política, ideológica, económica o religiosa. Sin embargo, en el sistema de salud cubano, las decisiones médicas muchas veces responden más a lineamientos estatales que a criterios clínicos.
El régimen y la salud como arma de control
Este caso vuelve a poner en evidencia cómo el gobierno cubano manipula la salud pública y condiciona la labor de los médicos para evitar críticas al sistema. En reiteradas ocasiones, el régimen ha obstaculizado el acceso a tratamientos y ha castigado a médicos que intentan denunciar las deficiencias del sistema de salud.
La denuncia del Dr. Ruano es un recordatorio del dilema al que se enfrentan los médicos en Cuba: o se someten al sistema y siguen protocolos impuestos, aunque esto perjudique a sus pacientes, o desafían la censura y defienden la ética médica, haciendo valer el juramento hipocrático .
La familia de Damir Ortiz, junto con activistas y profesionales de la salud, continúan exigiendo que el niño reciba la atención que necesita sin interferencias políticas. Mientras tanto, el silencio del Dr. Barroso Sánchez y su negativa a actuar en defensa del paciente lo convierten en cómplice de una estructura que pone los intereses del régimen por encima del derecho a la vida.







Deja un comentario