
Lizandra Góngora en huelga de hambre y sed: denuncia las humillaciones en prisión
La curadora de arte y activista Anamely Ramos ha alertado sobre la grave situación de la presa política Lizandra Góngora, quien se ha declarado en huelga de hambre y sed como respuesta a las constantes humillaciones que ha enfrentado en prisión.
Según Ramos, el hijo mayor de Lizandra visitó a su madre en la prisión de la Isla de la Juventud el día de ayer y la encontró visiblemente deteriorada, con los labios cuarteados debido a la deshidratación. Este acto de resistencia extrema es una respuesta directa a los tratos degradantes que ha sufrido durante más de tres años de encarcelamiento injusto, marcados por abusos y violencia psicológica.
La huelga de Góngora ocurre en un momento de gran incertidumbre para los presos políticos en Cuba, en medio de rumores sobre posibles excarcelaciones que, hasta ahora, han sido caóticas y desesperantes tanto para los reclusos como para sus familias. Ramos subrayó que este proceso errático ha generado una profunda angustia en la sociedad civil cubana, que ve en estas situaciones un reflejo de la falta de humanidad del régimen cubano.
“Solo queda el cuerpo como territorio para la reivindicación”
En su declaración, Ramos destacó la valentía de Lizandra, quien, al igual que otros presos políticos, se resiste a ser tratada como una “pieza inerte” en manos de un sistema opresivo. Este acto de protesta pone nuevamente en evidencia el límite al que han sido llevados muchos de los encarcelados, quienes, en su lucha por la dignidad, recurren al sacrificio de su propio cuerpo como último recurso de resistencia.
Lizandra Góngora, madre de tres hijos y activista reconocida, ha sido una voz firme contra las injusticias en Cuba, incluso desde el interior de la prisión. Su huelga de hambre y sed no solo refleja su fortaleza, sino también la gravedad de las condiciones a las que están sometidos los presos políticos en el país.
La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos han sido convocadas a reaccionar con urgencia ante esta situación crítica. La vida de Lizandra corre peligro, y su caso es un recordatorio del costo humano que implica la lucha por la libertad en Cuba.
La situación de Góngora es un llamado de atención a la comunidad global para que tome medidas concretas en favor de los derechos humanos en la isla, y para que no se permita que el sufrimiento de los presos políticos quede silenciado bajo el peso de la represión.







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