Vigilancia arbitraria y represión: la denuncia de Camila Acosta en el Día Internacional de los Derechos Humanos

La periodista independiente Camila Acosta denunció este 10 de diciembre en su perfil de Facebook la vigilancia arbitraria de la que es víctima, como cada año en esta fecha. Según relató, desde temprano en la mañana, agentes de la policía política montaron un operativo en la esquina de su vivienda, compuesto por una patrulla policial con dos oficiales uniformados y una moto conducida por un agente de la Seguridad del Estado vestido de civil.

A pesar de su condición médica –tiene un pie enyesado y necesitaba acudir al médico–, Acosta expresó que le permitieron salir brevemente en la mañana, aunque asegura que su recorrido fue seguido y supervisado por los agentes. “No estoy bajo investigación ni proceso judicial, ningún tribunal ha ordenado la vigilancia ni el arresto domiciliario que seguirá el resto del día”, afirmó, subrayando que esta vigilancia es una violación de sus derechos humanos y de la Constitución cubana.

Censura digital y aislamiento como herramientas de represión

Acosta también señaló que varios periodistas independientes han sufrido cortes de internet en este día, una estrategia habitual de la Seguridad del Estado para silenciar voces críticas. En su caso, hace cuatro años que su línea telefónica personal fue desconectada definitivamente del servicio de internet. Actualmente, utiliza una línea confidencial para mantenerse comunicada, aunque advierte que incluso ese servicio ha sido interrumpido en ocasiones.

Este tipo de acciones, denunció Acosta, son un ejemplo del “terrorismo de Estado” que impera en Cuba, especialmente en fechas sensibles como el Día Internacional de los Derechos Humanos. Su publicación concluyó con un llamado a la libertad para los presos políticos, destacando la contradicción entre la represión y los valores que este día representa en el resto del mundo.

Un patrón de hostigamiento

El caso de Camila Acosta no es aislado. Año tras año, el régimen cubano intensifica el control y la represión sobre activistas, periodistas y defensores de derechos humanos en fechas emblemáticas, como una estrategia para impedir cualquier tipo de manifestación o denuncia. La vigilancia, el aislamiento digital y las detenciones arbitrarias forman parte de un patrón sistemático que busca sofocar la disidencia y evitar la difusión de información que pueda exponer las violaciones de derechos humanos en la isla.

En el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, el testimonio de Acosta es un recordatorio del difícil contexto que enfrentan quienes luchan por la libertad de expresión y la democracia en Cuba.

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